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Un andén metálico sobre el mar. El sonido del agua contra el acero. Un tren se acerca y pasa. Nadie a mi alrededor. El tren, sin parar, ha dejado a un hombre frente a mí. Me encuentra y me observa bajo el sol. Le caen gotas por la frente y su mirada se tiñe de sudor. Paso de la inquietud a la precupación. Sus ojos, ahora desolados, se cierran. Su cráneo gotea, disminuye de tamaño a medida que le aprieta el sol. Pierde la frente, las cejas, la nariz, que se convierten en manchas de sudor. Los hombros caen como hielo derretido. Quiero saltar a la vía, pero escucho a lo lejos el sonido de otro tren. Sus brazos, su cintura, se mezclan con el resto del líquido que encharca sus pies. El tren se acerca. Los tobillos se le van resquebrajando, partiéndose en chasquidos que en seguida me tapan las rápidas ventanas. Me asomo a toda prisa y sobre el hombre derretido, a lo lejos, ahora hay otros diez.

3 Junio 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

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¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list