27.2.11





Robot Husband




Hillary Clinton


Thatcher



Yeltsin


25.2.11

Sonreír

Últimamente no paro de sonreír. Si encontrara las gomas, me pondría dos coletas.

Listado secreto de cosas que me gusta hacer

Comer papel
Salir varias veces a saludar al público en la soledad de mi cuarto de estar
Agacharme y hablarle a mi perra con la cabeza entre las piernas como si yo fuera mi propio televisor
Salir a la calle con las piernas llenas de frases ocultas debajo de las medias
Intentar chuparme el codo
Dibujar con tiza la silueta de un muerto
Mañana sigo

14.2.11

Lo bueno que tiene a veces salir del portal

He salido de casa un momento con la firme intención de merodear por el barrio en busca de algo que cenar, cuando, nada más salir del portal, me he encontrado con una amiga del barrio a la que hacía meses que no veía.
- ¡Qué sorpresa!
- ¡Almu! ¡Qué alegría!
- ¿Dónde vas?
- A la farmacia, tú?
- Emmm... te acompaño, que hace mucho que no nos vemos. Cómo te va la vida...

La respuesta se resume en tres letras: M-A-L. Lo de siempre. El curro, la pasta, la crisis... El caso es que no hemos parado de rajar en 40 minutos, y eso sí. La farmacia se ha convertido en dos cervezas, dos pinchos, dos margaritas, y unos nachos con queso. 40 minutos. Tiempo récord.

11.2.11

Algo más que un ramo de flores

Este curioso ramo de flores de marihuana con forma de porro gigante es lo que enviaron los de la serie Weeds (la maría no contenía THC) a los medios de comunicación y las agencias, para promocionar el regreso de la serie. 


Link

9.2.11

Equivocarse mola

Intenta entrar en elmundo.es. Pero no, no a través de este encale. Intenta entrar en elmundo.es, pero equivócate, y teclea ellmundo.es:

Te saldrá la siguiente página:


Y es que Mercerdez-Benz ha lanzado esta campaña en internet, basada en las direcciones que buscamos con más asiduidad, pero que, por exceso de velocidad, por distracción, por lo que sea, deletreamos mal.

Y está tan bien pensaba, que a veces mola equivocarse.

7.2.11

Los 10 puentes más acojonantes del mundo

10. Ghasa, Nepal


9. Living Root Bridge, India


8. Rope Bridge, Perú


7. Capilano Suspension Bridge, Canadá

6. Kotmale Oya, Sri Lanka

5. Trift Lake, Suiza


4. Sarawak, Borneo


3. Lantang Valey, Nepal

2. Braldu River Crossing, Pakistán

1. Hunza River, Pakistán

Como si se interrumpiera la vida

Han pasado muchos días sin tener trabajo. Y juntos, uno detrás de otro, han conseguido construir una monstruosa catedral de muchos meses de espanto. De mirar hacia dentro demasiado. De descubrir el miedo y de que éste se me agarre al pecho como un catarro mal curado. Hasta he aprendido a convivir con él, con esa garrapata a la que ya casi podría poner nombre. Porque cuando no es por una razón es otra, que ahí estoy yo para inventarme uno nuevo. A veces me da la sensación de que para los demás no ha sido tanto tiempo, para mí, es demasiado. Tantas madrugadas en las que paso de un plácido sueño a sentir que me ahogo, como si me hiciera de pronto efecto el veneno. Preocupada siempre por algo tan feo como es el dinero. Contando para mal, calculando en negativo, poniendo excusas para no salir, porque si lo hago me van a invitar a todo los amigos. Y para mendigar, ya me pido yo un poquito de estar bien para mí misma. Que mira que soy agarrada en ese sentido.

El programa de radio. 1.

Enciendo la radio y escucho un programa nocturno. Muchas veces no salgo para no perdérmelo. Me quedo en casa, poniendo lavadoras, ordenando ropa y rellenando cuadernos donde anoto estas historias. La locutora suele dejarles hablar, aunque halla silencios entre frase y frase, aunque sólo se escuchen sollozos. Nunca interrumpe, nunca les corta. Me encantan esos espacios en blanco llenos de sufrimiento. Anoche llamó una mujer. Lloraba mientras contaba su historia de amor, sabiendo que el hombre del que hablaba, al que estaba engañando con otro según confesaba, la escuchaba sentando en el coche que ella acababa de dejar, tras dejarle sintonizado el programa en la radio. Y allí estaría, escuchándola, aparcado en cualquier calle. El novio dentro y ella fuera, hablando y deambulando por cualquier acera. Pero me ponen enferma las llamadas que no cuentan más que una historia vulgar. Entonces me pongo de los nervios. Me produce una extraña ansiedad que sólo merece la pena por la alegría, el placer de esperar otra historia que realmente valga la pena. 


Llama un chico joven: 


Estoy preocupado porque mi chica, de un tiempo a esta parte... bueno, ella siempre ha sido muy sensible con los animales, pero se está empezando a pasar, a poner muy radical. Cuando vamos por la calle, si se nos cruza alguien con un perro, ella en seguida se acerca y le saluda, pero al animal, no a los dueños. Y es algo que me saca de quicio, aunque sea una chorrada. Y bueno, ya si vamos en coche por carretera y ve un gato atropellado, entonces directamente se echa a llorar...
- ¿Es vegetariana?

- No... bueno... hasta ahora no, a eso voy... antes comía filetes y eso, pero por ejemplo un pollo, al verle las patas y eso, pues le daba grima, decía que en seguida se acordaba de que fue un animal vivo, y comérselo le hacía sentirse culpable. Bueno, el caso es que hace poco nos fuimos de viaje a visitar a un amigo a su pueblo. Y nos juntamos un grupo grande de gente, y fuimos a un merendero, un sitio un poco cutre que hay por allí, en medio de una carretera que une dos pueblos, pero barato, allí lo conoce todo el mundo. Pues resulta que cuando llegamos, la movida era que si pedías conejo al ajillo, podías elegir cuál querías. Es decir, que tenían allí los bichos vivos, y tú elegías cuál te querías comer. Y mataron varios delante de ella. Y buah… allí todos de buen rollo, y ella se echa a llorar y monta el espectáculo...
- Pero espera, Míchel, ¿mataban a los conejos delante de ti?
- Sí, claro, los podías tocar y eso... los acariciabas...
- Míchel, eso... eso es una barbaridad... ¿Y cómo los matan?
- Pues rompiéndoles el cuello, yo qué sé, pues como se mata a los pollos.
- ¿Y dónde dices que era eso?
- Emmm... Vamos, pero el tema es que ella ahora encima ha decidido hacerse vegetariana, ya ni siquiera come carne, y eso ya sí que no me parece bien, la verdad.
- Michel... ¿y a ti qué te importa lo que coma tu chica?
- Joder... los colegas...
- Pero Míchel. ¿tú no te das cuenta de que en esta historia el que sufre de verdad es el conejo?
- ¿Perdón?
- Buenas noches Míchel.



Y luego musiquita.

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