29.5.12

amigos en Facebook

Un diseñador gráfico de 27 años muere por culpa de una raya de cocaína demasiado larga para su corazón, y su madre, al encontrarle con la cabeza apoyada sobre el teclado del MacBookPro que le regaló esas navidades, decide enterrarle con el ordenador sobre su pecho. 2.732 años después, un arqueólogo musulmán lo encuentra mientras excava un profundo hueco del perímetro de una alfombrilla desde el que poder rezar mirando a la Meca resguardado del frío. Se lleva el artefacto a casa, entra en la página de Apple, busca en archivos antiguos, consigue cargarlo, encenderlo. Abre el Firefox y le aparece la página de Facebook del chaval muerto. Su información personal es vaga: soltero, sin creencias religiosas ni ideología política. 347 amigos, fan de Borges, Charles Darwin, Tim Burton, Buster Keaton. Le han enviado 5 cervezas, 2 trajes de la trama gurtel, y el personaje de Mafalda al que más se parece es Miguelito. El musulmán decide entrar en su cuenta y añadirle como amigo. El chaval nunca le acepta.

acorazada

Dicen que se aprende de los errores, pero yo me estoy especializando en caer siempre en el mismo y no consigo evolucionar. Eso sí, las corazas las domino, las tengo de todos los estilos: de cuello vuelto, de manga de vuelo, palabra de honor, estilo imperio... hasta tengo una de cuerpo entero, con gorro de aviador.

27.5.12

Gesticular raro

Me acabo de descubrir observando a un chaval que se ha dado cuenta y ahora se siente observado. Y en seguida ha empezado a gesticular raro. Sabe que le estoy mirando y no es capaz de hacer un gesto que no sea impostado. Y yo trato de disimular para que deje de comportarse así porque me violenta un poco, pero no puedo evitarlo. Con lo que los dos estamos incómodos. Yo, porque no puedo parar de observar sus gestos extraños, y él porque se siente observado.

Vagón de metro


Un vagón con olor a laboratorio medio vacío y medio lleno. Una mujer mayor mira insistentemente a una joven para que le ceda el asiento. Una mujer joven observa a un chico mirando a una adolescente, pensando en lo mucho que hace desde que la miraron a ella, y lo poco también. Un borracho entona una extraña saeta dedicada a una chica que le ignora mientras charla con otra en holandés. Se abren las puertas. Entra un ciego con un perro y un hombre empujando un carrito enorme de bebé. Todo el mundo observa al ciego. El perro mira a todo el mundo pero a él nadie le ve.

Rincones de La Habana










































































































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