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Mostrando entradas de agosto, 2013

kit de poderes mágicos

Hoy me he comprado un kit completo de poderes mágicos. Con sus guantes blancos, su sombrero de copa, su bola de cristal, su escoba voladora... Pero nada más entrar en casa el perro ha cogido la barita y ha empezado a dar toques por toda la casa. Todo ha ido cambiando a la velocidad del rayo según sus deseos. Ahora soy una enorme galleta PRO Plan con forma de hueso, mi casa es un prado lleno de perras en celo, hay trozos de carne en salsa por todos lados y yo no la puedo ni catar.

blanco y negro

Hoy me he despertado en blanco y negro. Además soy hombre. Estoy viejo y gordo. Y por lo visto gano poco. La inercia me ha llevado a una oficina del Inem. Por la actitud de los demás, creo que no mando nada.  Así que leo los papeles, los memebretes de las cartas y reviso los cajones de mi mesa. Aún no sé cómo me llamo, pero ya he localizado al jefe. No sé lo que se supone que tengo que hacer. Con lo que me acerco a su despacho y pido un aumento. No cuela. Me doy una vuelta por la oficina. El blanco y negro me decepciona. No hay crimen. No hay acción. Solo un oficinista gris con un hambre feroz.

la rana

Ayer mi perro y yo fuimos al campo. En un precioso estanque cuajadito de nenúfares, encontramos una rana. Mi perro se fue detrás de las palomas, pero yo me acerqué a saludar a la rana. Y no resultó muy amistosa. Me confundió con un insecto, y lanzó su lengua directa a la mía. Todavía no la he conseguido despegar. Llevo morreando con una rana 17 horas seguidas. Esto me pasa por querer saludar.

armada hasta los dientes

Voy armada hasta los dientes. Tengo cuerpo de violencia y me he vestido para ello: llevo un rifle de repetición recién comprado, varias granadas de mano, un revolver de tambor que siempre me pareció precioso. Solo me falta un trípode para obtener una mayor precisión con mi fusil ametrallador. Hoy voy a terminar con él. Lo tengo decidido. Me queda mucha munición. Le busco. Le acoso. Le encuentro. Le acorralo en un barranco antes de que llegue el atardecer. El sol empieza a ponerse. El cielo se cubre de color. El mar brilla y la luna ya asoma en el horizonte. No encuentro las granadas. Me pesan tanto las armas que me tengo que sentar. El cielo está precioso. Le propongo ver la puesta de sol. Ya veremos qué hacemos después con tanto arma y tanta munición.

22 lecturas imprescindibles según F. Scott Fitzgerald

Esta es la lista de 22 libros esenciales que F. Scott Fitzgerald le propuso a su enfermera cuando estaba convaleciente en un hotel de Asheville, Carolina del Norte, en 1936. La letra es de ella. 
vía

La pintura de William Faulker. Dibujos de 1916-1925

Antes de que William Faulkner viniera a definir el género de la conocida como "literatura sureña" gracias a sus relatos y sus novelas épocas y tragicómicas, realizó un esfuerzo muy sincero como poeta, publicando una colección en 1924 llamada The Marble Faun. La tirada de 500 ejemplares se consiguió gracias a la ayuda de su amigo Phil Stone, pero aquello no salió bien. Sin embargo al joven Faulkner le fue mucho mejor con otro de sus primeros esfuerzos creativos: la pintura.




 vía: Open Culture

sol de invierno

Esta mañana, sentada en un banco en el parque, tomaba un sol de mentira, un sol de invierno que decora pero no calienta. Intentaba vaciar mi cabeza de pensamientos, dejar de existir por un momento, o existir tanto que dejara de ser persona. He cerrado los ojos, deshinchada por el peso de mi cuerpo, y el parque ha desaparecido unos momentos. Hasta que he notado una presión en los muslos. Al abrir los ojos lentamente, he descubierto a una anciana sentada en mis rodillas. Sus zapatos colgaban de mis piernas, su pelo me cosquilleaba la nariz, y su olor y su respiraci√≥n han sido, por unos instantes, eso que le falta a mi vida.

El Club de Los Que Llegan A Tiempo

Para entrar en el Club de Los Que Llegan A Tiempo hay que hacer cola. A continuación tendrás que ir a una ventanilla. De allí, esperar tu turno hasta que consigas que alguien por fin te atienda. Te darán un formulario que tendrás que rellenar cualquier día impar de cualquier mes que empiece por A. Una vez conseguido esto, firmarás un volante que deberás entregar en la recepción del Club de Los Que Se Dan Prisa Para Entrar en El Club de Los Que Llegan A Tiempo. Entonces te someterán a un jurado. Si conoces a alguien, tendrás más posibilidades de pasar el examen. En caso contrario, tendrás que esperar tu turno. Una vez aceptado en el Club, recibirás la notificación por correo urgente con una banda magnética que has de rascar. Si aparece el número que corresponde con las dos primeras cifras de la fecha de tu cumpleaños, bienvenido. Si el número coincide con el de tu santo, habrás conseguido entrar en el Club, antes que los que llegan a tiempo.

El astronauta

Un astronauta embauca al mundo entero con sus clases de cocina vía satélite. A través de internet podemos verle las 24 horas. El punto de cruz no se le da tan bien, pero necesita ocupar su tiempo ya que la nave conoce su rumbo y no requiere su ayuda para navegar. Así que pasa las horas construyendo edificios con cerillas, tocando la guitarra, ideando nuevos platos y haciendo encaje de bolillos. Hasta que la aguja de tejer lana se le cae sobre el control de mandos, la nave pierde el rumbo, y la conexión se llena de ruido arruinando la comida de todos los espectadores. Ese día, 12 millones de personas en el mundo comerán demasiado salado.

La prisa

La profesora más rápida del mundo escribiendo con tiza se fija en el profesor más rápido aparcando. Se acuestan el día más corto del año y ella tiene el embarazo más largo jamás contado. El niño nace y crece en un tiempo récord. Desarrolla un olfato fuera de lo común, y descubre demasiado pronto que la vecina de enfrente es capaz de tener un orgasmo solo con mirar. Se enamoran en cuestión de segundos, se casan, y no pueden tener hijos porque si él se le acerca, ella se pone a suspirar. Gime, resopla. Se dan cuenta en seguida. Van a tener que adoptar.

Aquel maldito colegio religioso

Llueve. Y hacía tiempo que no tenía esa desagradable sensación de angustia que te agarra los pulmones. De temor a lo que pueda suceder. Con los años he aprendido a reconocer algunos miedos, y el de la lluvia es producto de mi paso por un colegio religioso.
La lluvia era nuestro castigo. A las que normalmente nos portábamos mal, nos obligaban a bajar al patio en mangas de camisa, y sentarnos sobre la arena hasta que la tormenta amainara, en silencio, bajo la constante mirada de un paraguas sostenido por el odio, sin poder hablar. Después pasábamos el resto del día empapadas, y cuando llegábamos a casa, lo único que queríamos era desaparecer entre las sábanas, lejos de la mirada de nuestras madres, y que nos dejaran en paz.

Lo malo

Lo malo de trabajar tanto, es que una se convierte en un personaje secundario de su propia vida.

Basado en historias reales

Una antigua compañera de trabajo con la que hace más de 10 años que no mantengo ningún contacto, me envía desde entonces fotografías de insectos que se encuentra por su jardín. No añade comentario alguno... Una niña del colegio monstruosamente fea con la que me acabo de reencontrar, ahora es una mujer madura, atractiva y tartamuda, que casi siempre prefiere contestar con una carcajada. Tiene la sonrisa más bonita y más dulce del universo... A mi padre le han amputado el brazo izquierdo e insiste en que lo sigue sintiendo... El dueño de una tienda del barrio con el que charlo a menudo, desapareció el martes por sorpresa. Cuando por fin su mujer le encontró al cabo de varias horas, descubrió que había sufrido un ataque de amnesia temporal y había vuelto a sus 19 años mentales. No recordaba su boda, ni siquiera su relación. Ni que tuviera una tienda... Un amigo me presentó hace poco a su nuevo novio. Un chico calvo, con una cara extraña, como si le faltara algo. Al cabo de tres cervezas …

día y noche

Me gustan esas noches en que yo decido cuándo termina un día y cuándo comienza otro.

Mi nuevo collar

Mi perra me ha comprado un nuevo collar que me va con todo. Además, es estrangulador. Así que, cuanto más tiro, más me aprieta la garganta. Y cuanto más me aprieta la garganta, más saco la lengua y más colorada me pongo. A veces, hasta me mareo, como si me emborrachara un poco. Por eso no nos vamos nunca de vacaciones. No hace falta. Porque, como dice mi perra, "para ver hoolligans, nos quedamos en casa".

Me gusta...

Me gustan las velas, pero me molesta que goteen sobre la mesa. Me gusta el olor de los rotuladores eding pero me molesta el dolor de cabeza que dejan. Me gusta conducir pero me molesta que tenga que ser en un cacharro tan grande con un tubo de escape repugnante. Me gustan las patatas fritas pero me da asco que sean tan grasientas. Me gusta fumar pero me dan asco las colillas aunque sean mías. Me gusta bañarme durante mucho tiempo pero odio que se me arruguen los dedos. Me gusta cocinar, pero odio tener que comerme después toda esa comida. Me gusta mi vida pero me gustaría más si no fuera la mía

La raqueta

Me he comprado una raqueta de tenis y a veces doy reveses. Y saco. Lanzo la pelota hacia arriba y bueno, a veces fallo. Entonces vuelvo a sacar, y así paso el rato.

El sándwich

Un amigo me ha dado las llaves de su casa para que le riegue las plantas mientras está de viaje. Su casa es enorme, y sin nadie dentro parece mucho más grande. Tiene los techos altos, y las paredes del fondo están tan lejos que no apetece acercarse, no vayan a ser de otro. Camino despacio, porque cuando en casa de alguien no hay nadie, el ruido parece un intruso y no quiero asustarme con mis propios pasos. Avanzo por el pasillo, y aunque ya conozco la casa, me sorprendo al descubrir la cocina y retrocedo, no vaya a haber restos de alguna cena de alguien ajeno a la casa y me encuentre ahora con un ladrón junto a la nevera, rebañando los platos. Pero tengo hambre, y sé que aquí no puede haber nadie, así que me acerco y me hago un sándwich. Y cuando estoy acabándomelo, escucho el sonido de la puerta, y alguien girando la llave. En seguida entra y me asusto al pensar que sus pasos son lentos porque evita hacer ruido, porque oculta algo. Pero aun está lejos. Así que, mientras termino mi s…

Fotografías de Emile Zola con su familia en el jardín

Preciosa biblioteca de intercambio de libros en las calles de Bogotá

Fidel con Pasionaria

Hedoi Etxarte: "Escribo cuando hay ideas, cuando hay urgencia para decir ciertas cosas o cuando hay que socializar los textos"

¿Escribes siempre en el mismo lugar? ¿Cómo es?
Tomo notas en autobuses y trenes de la Metrópoli Vasca. Pamplona-Vitoria, Vitoria-Bilbao, San Sebastián-Errenteria, Hendaia-Vitoria. Y luego he escrito en mis habitaciones. Los últimos cuatro años han sido cinco habitaciones distintas. Alguna tenía un balcón a un patio ciego. Alguna tenía vistas a las montañas del noroeste de Vitoria. La de ahora tiene otro balcón en frente, a tres metros.

¿Escuchas música mientras escribes?
Escucho música todo el tiempo. En la bici, el bus, el tren, andando. No cambio lo que escucho en la calle y en casa para escribir. No soy capaz de decir exactamente lo que escucho y hacer un canon, que siempre es narcisista e intenta representar más lo que uno quiere ser que lo que es. Aunque no escucho nada original. No tengo tiempo para los test que Mao Tse Tung propone sobre la elevación de lo popular. Soy un fanático de Wagner, si me pones un asunto de Verdi que no conozca y me dices que es Wagner me lo tragaré y m…