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Mostrando entradas de septiembre, 2015

Velocidad

Hoy

Hoy me he conocido en el parque. Nos ha presentado un tal Javier. A mí me ha entrado la risa. Y a mí también.

Mi pasado

Eso que falta

Esta mañana, sentada en un banco en el parque, tomaba un sol de mentira, un sol de invierno que decora pero no calienta. Intentaba vaciar mi cabeza de pensamientos, dejar de existir por un momento, o existir tanto que dejara de ser persona. He cerrado los ojos, deshinchando el peso de mi cuerpo, y el parque ha desaparecido unos momentos. Hasta que he notado una presión en los muslos. Al abrirlos lentamente, he descubierto a una anciana sentada en mis rodillas. Sus zapatos colgaban de mis piernas, su pelo me cosquilleaba la nariz, y su olor y su respiración han sido, por unos instantes, eso que le falta a mi vida.



Marcapasos

Camisa de fuerza

A veces cruzo los brazos para sujetarme. Para mantenerme recogida dentro de mi propio cuerpo y no largarme. A veces tengo tantas ganas de salir de mí, que me hago una camisa de fuerza con los brazos, y tengo que cruzar las piernas para no salir por abajo.

Memoria fotográfica

El Club de Los Que Llegan A Tiempo

Para entrar en el Club de Los Que Llegan A Tiempo tiene que hacer cola. A continuación tendrá que ir a una ventanilla. Allí esperar su turno hasta que consiga que alguien por fin le atienda. Le darán un formulario que tendrá que rellenar cualquier día impar de cualquier mes que empiece por A. Una vez conseguido esto, firmará un volante que deberá entregar en la recepción del Club de Los Que Se Dan Prisa para entrar en el Club de Los Que Llegan a Tiempo. Entonces le someterán a un jurado. Si conoce a alguien, tendrás más posibilidades de pasar el examen. En caso contrario, tendrá que esperar su turno. Una vez aceptado en el club, recibirá la notificación por correo urgente con una banda magnética que ha de rascar. Si aparece el número que corresponde a la fecha de su cumpleaños, bienvenido. Si el número coincide con el de su santo, habrá conseguido entrar en el club, antes que los que llegan a tiempo y deberá hacer una cola para que le entreguen su premio.

He pagado a un hombre para que se acueste conmigo

Vivir sola

Me he cruzado con un chico con el que de pronto me he imaginado viviendo. Viviendo desde hace tiempo. En una casa con mucha luz y desordenada. Con todos mis libros, su música, mi perro, su ropa... Levantándome por las mañanas corriendo a tomar el café, intentando no hacer ruido para no despertarle y tener que soportar su habitual mal aliento y sus ganas de discutir. Pero le he despertado. Y sí, hemos discutido. Y estoy tan harta de todo esto, que ya no recuerdo cómo era vivir sola. Me entran tantas ganas de recordarlo, que pego un portazo y me vuelvo a mi casa. A vivir sola.

Él nunca lo haría