23.3.10

España directo.


DESDE PLATÓ: Damos paso ahora a nuestro compañero, que está en el lugar de los hechos. ¡En directo! ¡Nacho! ¿me oyes?
NACHO : (A CÁMARA) Nos hemos trasladado a este garaje de la calle Cercedilla número 7, para hablar con los implicados:
(PANEO DEL GARAJE)
NACHO: Buenas, qué tal, cómo empezó todo esto...
NICANOR: Pues mire, cuidado con el cable...Todo ha surgido esta mañana así de repente. Resulta que al encender el coche para llevar a los chavales al colegio, el automóvil no responde. Así que, me he puesto en contacto con mi vecino Alfredo, que es éste... Alfredo, saluda...
(Alfredo sonríe desconcertado y levanta un brazo a modo de saludo)
NICANOR: El caso es que le he dicho: ¡Afreddoooooo! ¡debe ser la bateríaaaaa! ¡no tendrás unas pinzaaaaas!
NACHO: Sea breve, que estamos en directo.
NICANOR: Pues que al conectar las pinzas a la batería del coche, se ha producido una explosión que nos ha dejado ciegos... y al abrir de nuevo los ojos, una vez que el humo se ha dispersado, tanto Alfredo como yo, hemos sentido que teníamos que tomar una decisión.
NACHO: Una decisión respecto a qué...
NICANOR: Coño, ¡pues respecto a todo!
ALFREDO: (tímido, pero envalentonado) ¡Bueno! ¡Qué claridad! No sé si me entiende...
NACHO: Pues... no mucho. ¿Qué es lo que tienen tan claro?
DESDE PLATÓ: ¡Joaquín! Digo... ¡Nacho! Pregúntales qué es ese polvillo blanco que lo envuelve todo. Que tienen polvo hasta en las cejas...
NACHO: Me dice mi compañera que qué es todo este polvo blanco...
NICANOR: Supongo que el desgaste... ¡No toque eso! Páseme ese enchufe.
ALFREDO: Es que decidir las cosas produce mucho desgaste.
NACHO: Y entonces, tras la explosión, ¿qué es lo que notan ahora...?
NICANOR: Pues ya le digo que no sé, es una sensación... de tener las cosas claras. ¿Verdad Alfredo? Yo ahora, para que usted me entienda, he tomado ya mis propias decisiones.
ALFREDO: Y yo, claro. Ahora ya, después de ésto... todo ha cambiado. Perdone, pero no toque esa madera, que está colocada ahí para algo, y si la empuja se desvía y no vale de nada.
NACHO: Ah, lo siento. ¿Y qué decisiones han tomado?
NICANOR: Hombre... ese es un tema un poco personal. Entiéndame... mi vida.. mis cosas... mi familia...
NACHO: Ya, pero entienda que son la noticia del día, y yo no quiero entrometerme, pero a la vez, necesito saber, para informar a los telespectadores.
NICANOR: Emmm...Yo no he llamado a nadie, vamos, a Alfredo, pero que le quiero decir, que es que yo estoy en mi garage.
NACHO: Ya... pero que a mí me han dicho en la redacción que es que ustedes han conseguido aquí, en este garage, la respuesta, la seguridad, para tener decisión en las cosas.
NICANOR: (A ALFREDO, POR LO BAJINI) Bueno, eso no es un gran descubrimiento, eso lo deciden, desde la luna, hasta las cosechas.
DESDE PLATÓ: ¡Nacho! ¡Es increíble esto que estamos viendo!, ¿no? ¡Qué barbaridad! ¡Qué fuerza! ¡Qué personajes! ¡Y todo a partir de una simple y sencilla explosión!... ¡Nacho! ¿Tú crees que me puedes pasar con Nicanor?
NICANOR: ¡A las buenas tardes!
PLATÓ: ¡Nicanor!, ¡Encantada de saludarle! ¡No sé si me puede ver, no sé si me conoce!
NICANOR: ¡Pues no! (MIRANDO A NACHO) ¿De dónde viene esa voz?
NACHO: Del pinganillo que le acabo de poner en la oreja
NICANOR: Pues le diré una cosa, o dos: El pinganillo no funciona, salga de mi garage, que a partir de ahora yo decido sobre mis propias cosas.

26 Febrero 2009

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