fax

Cada tres minutos alguien intenta enviar un fax a mi teléfono del trabajo. Cada tres minutos descuelgo y el aparato emite un chillido, como si algún desconocido intentara ponerse desesperadamente en contacto conmigo, enviando esa extraña señal de socorro. Ojalá pudiera hacer algo por ayudarle. Ojalá pudiera convertirme en fax para poder consolarle. Ojalá pudiera disminuir su dolor para que el teléfono sólo sonara cada quince minutos.

16 Noviembre 2006

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