Mi bigote

Por culpa de un desbarajuste hormonal, nací con un bigote tan robusto y poblado que no hay maquinilla capaz de afeitar. Sólo desaparece cuando está en contacto directo con la luz solar. Entonces se convierte en un huerto frondoso, a cargo de una anciana que camina dificultosamente, limpiándolo de hojas secas, ayudada por un bastón. El tema es un poco delicado. El bastón me hace cosquillas, la luz solar me obliga a estornudar, así que corro hacia la sombra, para que vuelva a aparcer el bogote y la vieja se enrede, no vaya ser que caiga y se pierda, y se me llene el huerto de maleza y verduras sin recolectar.

4 Febrero 2009

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