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Vendo mi casa

He puesto un cartel de SE VENDE en mi casa y llevo una semana sin parar. Me llaman constantemente posibles compradores y atenderles me divierte, llena de placer. Me encanta recibirles, enseñarles habitación por habitación. El baño, la cocina, el salón comedor. Me gusta escuchar sus comentarios, observar sus miradas con atención. Las mujeres siempre vienen muy arregladas, calculan espacios, planean donde irá cada mesa, cada vitrina, cada sofá. Los hombres se asoman a las ventanas, se interesan por los materiales, a veces hablan de tirar algún tabique, alguna pared. Les recibo y me llenan de ideas, cada vez que entra alguien me redecora la casa, cambia los puntos de luz, la distribución. Sólo hay un pequeño problema, y es que con tanto ir y venir, con tanto ajetreo en la escalera, me amenaza la portera con que si no le doy propina se va a chivar a de mi casero, y me terminará por echar.

10 Enero 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

Qué es la dispersión. Quién la inventó. Quiénes la mantienen. Dónde quedan los DDHH.

Qué sueñan esos niños. Qué sueñan esos padres. Qué sueñan esos hermanos. Qué pesadillas tienen.

¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list