11.3.10

Vendo mi casa

He puesto un cartel de SE VENDE en mi casa y llevo una semana sin parar. Me llaman constantemente posibles compradores y atenderles me divierte, llena de placer. Me encanta recibirles, enseñarles habitación por habitación. El baño, la cocina, el salón comedor. Me gusta escuchar sus comentarios, observar sus miradas con atención. Las mujeres siempre vienen muy arregladas, calculan espacios, planean donde irá cada mesa, cada vitrina, cada sofá. Los hombres se asoman a las ventanas, se interesan por los materiales, a veces hablan de tirar algún tabique, alguna pared. Les recibo y me llenan de ideas, cada vez que entra alguien me redecora la casa, cambia los puntos de luz, la distribución. Sólo hay un pequeño problema, y es que con tanto ir y venir, con tanto ajetreo en la escalera, me amenaza la portera con que si no le doy propina se va a chivar a de mi casero, y me terminará por echar.

10 Enero 2003

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