Otro caso más para César Millán

Andrés y Sebastián son pareja desde hace 15 años. Viven en un viejo chalet a las afueras de Madrid. Han llamado a César Millán porque tienen un problema con su mascota. Para la ocasión, han decidido vestirse como lo hacen habitualmente: los dos llevan el mismo atuendo. Sólo cambia la talla, ya que Sebastián ha perdido últimamente mucho peso gracias a una dieta a base de Bimanán. Pantalón verde caqui con bolsillos, zapatillas de deporte naranjas, y camiseta negra con un motivo tropical. El encantador de perros llama al timbre y en seguida la pareja sale a recibirle. Ante las cámaras, le exponen su caso: desde hace un par de años, el Husky camaleón que se compraron en Siberia durante una fiesta regada con alcohol y algo de ácido, ha dejado de cambiar de color. César Millán observa al perro. Lo pasea por distintos escenarios comprobando que, efectivamente, el perro no cambia de color, y, desorientado, decide hacer una pausa. Andrés ofrece café. Sebastián lo prepara. Andrés se lo echa encima, corre a su dormitorio a cambiarse de ropa, el perro le sigue, Sebastián también. Vuelven los dos con una camiseta azul, César espera a que el perro aparezca, pero desgraciadamente, su pelo sigue sin cambiar de color.

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