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Día 5

Después de un fin de semana trabajando duramente para no existir, para no pensar, para que las horas avancen paralelas a mí, a través del cristal, llega el lunes. Y con él, el vértigo de enfrentarme a una nueva semana. Recuerdo la anterior, llena de malas noticias laborales, y me ahogo. Me bajo a pasear a mi perra y descubro un silencio en el parque que me tranquiliza. Camino sin parar, observo el cielo, que cada vez se parece más a uno de invierno. Mi cabeza está llena de un veneno que trato de ir barriendo, convenciéndome de que algo tendrá que salir bien, o de que, por lo menos, no pasa nada. Y cuando aún no estoy muy segura de si he conseguido hacer limpieza, un japonés salta sobre un banco en frente del palacio para que su amigo consiga capturar el segundo en el que el tipo está en el aire con su cámara fotográfica, hasta que se escucha un aullido, aterriza en el suelo con la espalda doblada, y trata de sentarse paralizado por la risa y el dolor. Me pregunto si tendrán que llamar al Samur mientras me vuelvo a casa sonriendo. Y me acuerdo de cuando mi padre me contaba un chiste muy malo pero con mucho cariño, tratándole de quitar importancia al problema, fuera cual fuera, que yo tuviera de pequeña.

Comentarios

Percival H. Fawcett ha dicho que…
el cariño es a veces lo único importante

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

Qué es la dispersión. Quién la inventó. Quiénes la mantienen. Dónde quedan los DDHH.

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¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list