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Rodrigo Soto


Rodrigo Soto nació en San José de Costa Rica en 1962. Ha sido incluido en las principales antologías de la nueva ficción latinoamericana: desde McOndo (Mondadori, 1996) hasta Pequeñas resistencias (Páginas de espuma, 2004), pasando por Líneas aéreas (Lengua de Trapo, 1999). Está considerado como uno de los renovadores de la narrativa centroamericana, y es autor de una exigente obra en prosa y verso. Ha publicado, entre otros libros, las novelas La estrategia de la araña (1985), Mundicia (1992) y La torre abolida (1994), y en Volar como ángel (2007) antologó sus mejores relatos. En 2006, Periférica publicó, con gran éxito de crítica, Gina, una novela corta que formaba parte del ciclo «Figuras en el espejo», del que esta misma editorial ofrecerá otros textos en el futuro.


¿Escribes siempre en el mismo lugar? ¿Cómo es?
Me gusta escribir frente a una pared blanca o un espacio neutral. Nada que me distraiga. Si tiene ventanas, prefiero que la vista no sea particularmente atractiva.

¿Escuchas música mientras escribes? No, no escucho música mientras escribo. Aprecio sobremanera el silencio y lo requiero. Cuantas menos distracciones, mejor...

¿Sueles llevar un horario estricto?
No suelo llevar un horario estricto, pero en los períodos en que estoy dedicado a una obra, me gusta trabajar por las mañanas, después de desayunar. Tres, cuatro horas... no más... Por lo demás, soy bastante disperso. Durante las sesiones de escritura, me levanto, camino, hago cosas de la casa (cocino, lavo ropa, etc.)...

¿Utilizas cuadernos para tomar notas o lo haces todo a ordenador? 
Sí utilizo cuadernos para tomar notas, pero no únicamente acerca de mis libros, sino sobre todo lo que me interesa: lecturas, apuntes de viajes, imágenes pasajeras en la calle, ideas para relatos, argumentos, personajes, aforismos. También anoto ahí asuntos personales relacionados con mis emociones o mi psiquismo, etcétera... Los cuadernos son de todo tipo... Conservo mis cuadernos de los últimos 25 años... Un par de veces he perdido alguno, olvidado en un taxi, por ejemplo...

Cuando estás muy metido en la escritura de un libro, ¿te cuidas a la hora de elegir las lecturas para que no te influyan? Sí, normalmente cuando estoy muy metido en la escritura de un libro, leo ensayos, poesía y otras cosas, pero raramente textos narrativos... No sé si lo hago para que no me influyan, quizás más bien para que no interfieran con el mundo narrativo en el cual estoy inmerso...

¿Hay algo concreto que no puedas/debas hacer mientras escribes? No, no tengo una manía en el sentido de que haya algo que no deba hacer, pero en cambio sí algunas acciones características: suelo revolverme el pelo, o lo poco que de él va quedando, mientras escribo, o levantarme, dar vueltas por la casa, y regresar al ordenador...

¿Cómo es tu biblioteca personal? Mi biblioteca personal no es demasiado grande pero sí bastante variada... Poesía, filosofía, antropología, psicología, política, historia y, por supuesto, narrativa...

¿La tienes ordenada de alguna manera? En las buenas épocas, suelo tenerla ordenada: trato de combinar dos criterios. Temático y cronológico. Así, en el estante de narrativa española, por ejemplo, las obras más antigüas estarían a la izquierda, y las más recientes a la derecha...

¿Eres fetichista con el libro como objeto? Con muy pocos... Pero sí tengo apego hacia algunos libros significativos en mi vida.

¿Qué casa de escritor te hubiera gustado visitar o has visitado y te ha fascinado? Por ahí no me ha dado todavía... Curiosidad, sí... Jules Verne, por ejemplo...

¿Te molesta que se doblen las páginas, que se arrugue el lomo al abrirlo demasiado, subrayas, anotas en sus páginas…? Uhhhhh sí, rayo y subrayo... Lo considero parte del diálogo con el autor o la autora...

¿Tienes algún tesoro en tu biblioteca? Primeras o raras ediciones, dedicatorias… Muy pocos tesoros, realmente... Algunas primeras ediciones, sí, pero sin afán de coleccionista... Algunos amigos me han contagiado de ese vicio, pero todavía me le resisto... Aprecio particularmente un ejemplar de la primera edición (pero no del primer tiraje, desafortunadamente) de “Les choses”, de Perec...

¿Tienes algún rincón especial en tu casa para leer? Suelo leer acostado en la cama y escribir en otro espacio de la casa... Nunca me he preguntado la razón, pero ya que lo planteas, me parece inevitable... La actitud y la posición de lectura es más relajada que la de escritura...

¿Lees poesía? Sí, leo poesía... No muy a menudo, pero me gusta mucho hacerlo. Por épocas, me llevo un libro de poemas al retrete...

¿Hay algún clásico con el que, por alguna razón, no hayas podido? Desde luego... muchos... Pero para mencionar el obligatorio: Ulisses, de Joyce...

¿Qué clásico que sabes que vas a disfrutar no has leído aún? Desde hace muchos años, tengo pendiente una cita con el Fausto de Goethe, entre otros...

¿Hay algún tipo de libros que nunca leerías? Manuales médicos, manuales de mecánica automotriz, creo...

¿Cuándo viajas escribes? No lo hago, pues para escribir necesito mi espacio, mi nidito... Eso sí, puedo hacer rápidamente un “nido” en otro sitio distinto de mi casa, por ejemplo, en casa de un amigo que visito...

¿Te has encontrado alguna vez en un mercadillo o librería de viejo alguno de tus libros? No, pero confieso que alguna vez lo he buscado... Pero sí que me he llevado una sorpresa agradable al encontrar alguno de mis libros en bibliotecas en el extranjero...

¿Has coincidido alguna vez con alguien por la calle o en el metro, leyendo uno de tus libros? ¡No! ¡Y cuánto lo he querido!

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