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Los hábitos de escritura de Simone de Beauvoir

Dicen que tiene gran autodisciplina y que nunca deja pasar un día sin trabajar. ¿En qué momento empieza?
Siempre tengo prisa para ponerse en marcha, aunque en primer lugar me tomo un  té y luego, a las diez en punto, me pongo en marcha y trabajo hasta la una. Entonces veo a mis amigos y después, a las cinco en punto, vuelvo a trabajar y sigo hasta nueve. No tengo ninguna dificultad para retomar el hilo por la tarde. Al terminar, me leo el periódico o puede que me vaya de compras.  A menudo trabajar me resulta un placer.

¿Cuándo ve a Sartre?
Todas las tardes y con frecuencia a la hora de comer. Normalmente trabajo en su estudio por las tardes.

¿No le resulta molesto trasladarse de un apartamento a otro?
No. Al no escribir libros académicos, me llevo todos mis papeles y me funciona muy bien.

¿Comienza a redactar directamente?
Depende de lo que esté escribiendo. Si el trabajo está yendo bien, me paso los primeros 15 minutos o media hora leyendo lo que escribí el día anterior, y hago algunas correcciones. Después continúo. Para retomar el tono necesito leer antes lo que he hecho. 

¿Sus amigos escritores siguen los mismos hábitos que usted?
No, es una cuestión personal. Genet, por ejemplo, trabaja de forma muy distinta. Él le dedica doce horas al día durante seis meses mientras está trabajando en algo concreto y cuando termina se puede pasar seis meses sin hacer nada.  Como ya dije, yo trabajo todos los días excepto dos o tres meses de vacaciones en los viajo y normalmente entonces no hago nada. Leo muy poco durante el año, y cuando salgo me llevo una maleta grande llena de libros, libros que no me da tiempo a leer. Pero si el viaje dura un meso seis semanas, me siento incómoda, especialmente si estoy entre dos libros. Me aburro si no trabajo. 

Vía: The Paris Review

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