Ir al contenido principal

rutina


Me veo empujada de nuevo a mi rutina. A levantarme temprano. A coger el metro. Hay menos gente en todos lados. Y parece que aún no se ha descubierto que el aire acondicionado es para refrescar, no para congelarnos a todos. En los andenes hay poca gente, y menos en los vagones. Me siento. Tengo frío. Cambio de trayecto, descubro uno nuevo. Pero tengo que hacer un transbordo por túneles interminables y escaleras mecánicas mucho más complicado que el que suelo utilizar. Escucho el sonido de mis chanclas mientras mi reflejo avanza por superficies frías, vacías. Camino atravesando una ciudad que está arriba. Escucho sonidos torpes, metálicos. Algunas goteras. Como si viera a través de un cinexín avanzo con cuidado, como para no romper nada. Para no mover las imágenes que se me cruzan a lo largo de subidas y bajadas. Y por fin otro andén. Otro vagón. Y aunque esté medio vacío y mal iluminado, me siento mejor cuando una mujer mayor entra corriendo a buscar asiento. Una de esas mujeres que le da tanta importancia a conseguir sentarse. que todos los músculos de su cuerpo parecen centrados en eso. En conseguir un asiento. Ahora respiro. Mi rutina se vuelve más cálida. Más recogida.

Comentarios

fernando ha dicho que…
Que dificil tiene que ser vivir alli, yo por suerte solo voy de "turismo", con lo facil que es moverse en una ciudad como esta. No me imagino vivir alli

Entradas populares de este blog

La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

Qué es la dispersión. Quién la inventó. Quiénes la mantienen. Dónde quedan los DDHH.

Qué sueñan esos niños. Qué sueñan esos padres. Qué sueñan esos hermanos. Qué pesadillas tienen.

¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list