Lavapiés 2


Hoy entré en una tienda de alimentación en Lavapiés a pedir cambio. El comerciante, un hombre de Bangladesh, me ha dicho que no tenía, pero otro con quien suelo charlar y que siempre está en la puerta, un hombre mucho más mayor, de origen senegalés, piel negra, pelo blanco, un cuerpo perfecto, una sonrisa muy dulce y de movimientos increíblemente elegantes, me ha dicho que él sí me cambiaba, me ha guiñado el ojo en señal de complicidad, ha cogido el billete, ha cruzado la esquina y ha desaparecido. Al cabo de varios minutos ha vuelto. Al llegar a mi altura me ha susurrado "entra", y me ha hecho seguirle hasta el fondo de la tienda. Hemos bajado unas escaleras, cruzado un largo pasillo subterráneo que terminaba en una especie de despacho de oficina que debe de servir al mismo tiempo para algún tipo de ritual religioso. Allí me he descalzado, me he tenido que cubrir la cabeza con un pañuelo, nos hemos arrodillado, y ya, por fin, el hombre me ha hecho entrega de forma ceremoniosa,, de los 4 billetes de cinco euros.

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