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bufanda al cuello

Me he enrollado una bufanda al cuello y poco a poco ha empezado a girar por mi cuerpo, bajando por los hombros, abrigando mi pecho, hasta que nos hemos fundido en un largo abrazo que nos ha ido uniendo cada vez más, hasta convertirnos en abrigo de lana y vendernos en un mercado a las afueras de una ciudad. Nos ha comprado un hombre muy mayor, solitario, con una casa destarlatada y fría. Un hombre sobrio, que cuida sus cosas y le duran una eternidad. Nosotros le abrigamos en silencio mientras él pasa los días de mercado en mercado, mirando macetas, puestos de frutas, tiendas de trenes en miniatura y postales antiguas de actrices y playas, escritas por desconocidos que desean lo mejor a familiares enterrados. Y cuando alguien le saluda sacamos pecho para que le luzca el abrigo como si lo acabara de comprar en una tienda de moda de gente joven de hace muchos años, en alguna otra ciudad.

2 Julio 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

Qué es la dispersión. Quién la inventó. Quiénes la mantienen. Dónde quedan los DDHH.

Qué sueñan esos niños. Qué sueñan esos padres. Qué sueñan esos hermanos. Qué pesadillas tienen.

¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list