11.3.10

Conducir

Recuerdo conducir por una carretera en plena noche, con la luna llena al frente, y el coche lleno de gente dormida. Conducía un automático y era la primera vez que lo hacía. Estaba serena, tranquila, y la música me acompañaba. No se veía una montaña, ni un cartel, ni nada que hiciese pensar que la tierra fuese redonda. Sólo se veía una superficie plana envuelta entre estrellas. De pronto la carretera hizo una curva, pero yo no la seguí. Yo seguí en dirección hacia la luna. Sin darme cuenta de que las líneas de la carretera habían desaparecido. Al cabo de un rato despertó alguien. Miró a su alrededor, preguntó dónde estábamos. Nadie contestó. Seguimos a la luna. Poco a poco despertaron los demás. Estábamos en mitad de ningún sitio, pero a nadie le preocupó. Seguí. Hasta que nos devolvieron a una carretera. Nadie dijo nada. Sólo la música. La luna. Y la carretera.

8 Enero 2003

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