11.3.10

Nadando

Nadando se me ha abrazado un alga. O mil. Me acarician la piel y me mecen mientras el sol se apoya en mis párpados y me pesa el calor. Escucho los sonidos del agua al chocar contra sí misma y contra mi piel, las burbujas de las olas y me dejo llevar como una medusa en medio del mar. Hacia alguna playa vacía, tranquila, y sonriente, que reposa inocente junto a un acantilado que protesta a gritos porque quiere que le entreguen lo que la erosión se ha llevado, dejándola en carne viva, desgarrada y escocida por el salitre del mar.

8 Abril 2003

No hay comentarios:

Entrada destacada

Las plantas de mi tía Carmen