11.3.10

A pelo


Me siento extremadamente sensible. Llevo varios días con los sentimientos a flor de piel. Y me noto muy abierta, con los dedos largos, los brazos estirados, las piernas ligeras, el pelo suave... Cada vez que el viento me acaricia no puedo evitar sonreir, devorar ese aire, hasta que me enfría el cuerpo y sonrío aún más. Se me endurece el cuerpo, pero a la vez relajado, tanto que no consigo abrir los ojos del todo, sólo intuyo, huelo, siento, me lleno, y me dejo llevar.
Entonces llueve, y abro la boca, y se me humeden los labios, y los pulmones, y noto mi vientre frío, empapado, y los hombros aún calientes queriéndose adelantar.
Nadie extraña nada. Sólo una mirada más limpia, unos ojos más brillantes, unos labios más tiernos, pero nada más.
Y siento que alguien me baña, o me seca suavemente, pero en el fondo sigo estando sólo yo. Y eso me alivia, me aleja, me aisla, me deja sola, con mi aliento, mi viento, mi frío y mi calor.

 11 Febrero 2003

No hay comentarios:

Entrada destacada

Las plantas de mi tía Carmen