11.3.10

Una intrusa

Ayer me invitó a su casa una amiga a la que conozco desde hace poco. Vive en una zona en la que yo nunca había estado, y cuando llamé a la puerta, noté que aquel lugar olía a algo muy familiar. Me abrió la puerta mi madre, y pareció no reconocerme. Se presentó y me dijo que Laura estaba en su cuarto. Me adentré unos pasos, y aquella era la casa donde yo viví tantos años, con mis padres y mis hermanos, y todo seguía igual. Hasta la habitación de mi amiga era donde yo dormía y me quedé tan paralizada que no podía ni hablar. Le pregunté si sus hermanos estaban en casa y le soprendió, ya que ella nunca me había hablado de ellos. Fui al cuarto de baño y allí estaban todas mis cosas, mis posters, abrí cajones, no me lo podía creer. Al rato, su madre empezó a charlar conmigo y noté que empezaba a impacientarse cuando advirtió que yo ya sabía de lo que hablaba. Pasaba la tarde y yo miraba todo, observaba cada cosa, y hasta el padre se incomodó. Me invitaron a cenar, pero sin ganas realmente de que me quedara y yo no pude nergarme a seguir obervando mi vida de hace años con mucha curiosidad. Hasta que al final de la cena, me levanté a ayudar a recoger, y fue tan evidente que yo sabía dónde se colocaba todo, que el padre me pidió que me fuera y salí de allí pidiendo disculpas, que todos recibieron con bastante desconcierto y caras de preocupación.

3 Enero 2003

No hay comentarios:

Entrada destacada

Las plantas de mi tía Carmen