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Antonio Orejudo. Vicios y manías del escritor.


¿Escribes siempre en el mismo lugar?¿Cómo es? 

Generalmente sí, escribo en mi casa, en una habitación con cuatro ventanas y libros en estanterías baratas. El cuarto tiene el techo alto, las paredes de color naranja, las cortinas azules y el suelo rojo. Trabajo en una mesa vieja, de pino, y sentado en una silla ergonómica en la que apoyo las rodillas, para que no se me cargue la espalda. Por las ventanas se ve mi patio y mi jardín. Pero si estoy de viaje y tengo que escribir en otro sitio, lo hago. No soy maniático para eso. De hecho, algunas veces escribo más cómodo fuera de casa que en mi mesa habitual.

¿Escuchas música mientras escribes? 
No escucho música. Tengo que estar en silencio. Sólo puedo escuchar música cuando estoy cocinando o haciendo chapucillas en casa.

¿Sueles llevar un horario estricto? 
Escribo de 5 de la mañana a 8. Y si no tengo obligaciones, prolongo toda la mañana.

¿Utilizas cuadernos para tomar notas o lo haces todo a ordenador? 
Tomo notas donde me pilla, en trozos de papel, en servilletas, en el móvil... Y también en cuadernitos monos de escritor Moleskine.

Cuando estás muy metido en la escritura de un libro, ¿te cuidas a la hora de elegir las lecturas para que no te influyan?
Todo lo contrario, degluto y degluto para que me influya todo lo que leo lo más posible. Si no tuviera influencias, no sabría de qué escribir ni cómo hacerlo.

¿Hay algo concreto que no puedas/debas hacer mientras escribes?
No, nada. La única manía es escribir todos los días. Y hacerlo, eso sí, en silencio. Puedo hacerlo a máquina, a mano, con ordenador, con boli, con pluma o con lápiz. Lo único que necesito es papel o pantalla.

¿Tienes lecturas de descanso? 
No distingo entre lecturas de trabajo y lecturas de descanso. Si tengo que documentarme, simplemente incluyo esos libros en la pila de libros pendientes de lectura.

¿Cómo es tu biblioteca personal?
Los libros están repartidos por toda la casa, por donde van cabiendo. Tengo un buen fondo de literatura clásica por mi profesión de profe. Y desde que soy oficialmente escritor y me envían novedades, mi biblioteca se ha enriquecido con literatura contemporánea.

¿La tienes ordenada de alguna manera?
Sí, por orden alfabético de autor.

¿Eres fetichista con el libro como objeto?
No, nada. Soy capaz de apreciar un libro bien hecho, pero no me considero un bibliófilo.

¿Qué casa de escritor te hubiera gustado visitar o has visitado y te ha fascinado?
La única casa que he visitado es la de Elvis Presley, que no es exactamente un escritor, pero me fascinó. Con las casas me pasa como con los libros, soy capaz de apreciar una buena casa, incluso una buena casa de escritor, pero no me parece especialmente emocionante visitar una especie de decorado artificial, en donde NO vivió Cervantes, ni Lope, ni Lorca.

¿Te molesta que se doblen las páginas, que se arrugue el lomo al abrirlo demasiado…?
Todo lo contrario. Cuando leo, doblo el lomo, domo el libro, subrayo, doblo y en general maltrato el libro cuando es mío. Y casi siempre lo es.

¿Tienes algún tesoro en tu biblioteca?
Un amigo me regaló un ejemplar con la firma de Zweig. Lo tengo por ahí, en la zeta.

¿Tienes algún rincón especial en tu casa para leer?
Hace tiempo que no leo en casa. Como tengo que llevar a mi hijo cuatro veces por semana a sus entrenamientos de baloncesto, aprovecho para leer en el coche con el respaldo reclinado y una luz de excursionista en la frente.

¿Lees poesía? 
Leo poca poesía, y cuando lo hago no necesito un lugar especial. Desde que mi hijo entrena, el coche es también un buen lugar para leer poesía.

¿Sueles acudir a bibliotecas?
Cuando era un joven erudito pasé mucho tiempo en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteca de Palacio, en la biblioteca de El Escorial y en la del CSIC. Ahora sólo voy si tengo que documentarme, y me resulta imposible conseguir un texto mediante el préstamo interbibliotecario, en la biblioteca de la universidad. Te recomiendo la Sala de Raros de la Nacional.

¿Me podrías hacer un canon de libros?
Libro de Buen Amor, La Celestina, El Lazarillo, Garcilaso, El casamiento engañoso y El Coloquio de los perros. Y contemporáneos, Claudio Rodríguez.

¿Hay algún clásico con el que, por alguna razón, no hayas podido?
Mientras agonizo, de Faulkner.

¿Qué clásico que sabes que vas a disfrutar no has leído aún?
Feijoo.

¿Hay algún tipo de libros que nunca leerías?
Sin haberlo probado antes, no. Siento curiosidad por todos los libros, pero si pasadas unas páginas no me interesa, lo cierro sin problemas de conciencia.

¿Cuándo viajas escribes?
Sí, como cualquier otro día. De hecho, el cambio de residencia me estimula más que mi propio cuarto.

¿Te has encontrado alguna vez en un mercadillo o librería de viejo alguno de tus libros?
No, no he encontrado ninguno. Me he visto, pero en librerías de primera mano.

¿Has coincidido alguna vez con alguien por la calle o en el metro, leyendo uno de tus libros?
Tampoco. Eso sí me hubiera gustado.

¿Libro en papel o digital? ¿Tienes Kindle o algún tipo de lector electrónico?
Tengo un iPad. Y el libro electrónico me parece un buen invento. No tengo preferencia por uno u otro, veo ventajas e inconvenientes a los dos formatos. Cuando viajo, mejor el libro electrónico, pero si tengo que releer o estoy cómodamente leyendo en el coche, uno de papel.

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