8.11.17

La jornada laboral o la vida


Tengo la sana costumbre de asfixiarme al menos una vez por semana. No es algo voluntario, es una sorpresa que me da la cabeza. Me despierto y me angustio en seguida al pensar en el día tedioso que me espera, repleto de rutinas impuestas y carentes de sentido. Nada es interesante, no me cruzo con nadie que me alimente lo más mínimo. Así que trato de pasar por encima de mi jornada laboral flotando, haciéndome la muerta sobre un agua estancada, hasta que la corriente me empuja hacia la orilla. Entonces me seco, regreso a casa y empieza mi vida.

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