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2.1.15
10.12.14
Entrevista a Angela Davis: Lucha contra el individualismo
En esta entrevista, Angela Davis, activista, profesora, escritora e icono del movimiento Black Power, habla de los vínculos existentes entre las luchas globales. Retomando los temas del feminismo negro, de la importancia de lo colectivo, de Palestina, del complejo industrial de prisiones, la Profesora Davis expone el papel que los pueblos pueden y deben jugar.
-Frank Barat (FB): A menudo hablas del poder de lo colectivo y haces hincapié en la importancia de los movimientos populares. ¿Cómo podemos conseguir ese poder en una sociedad que fomenta el egoísmo y el individualismo?
-Angela Davis (AD): Desde el ascenso del capitalismo global y las ideologías relacionadas con el neoliberalismo, es cada vez más importante identificar los peligros del individualismo. Las luchas progresistas –centradas sólo en el racismo, la represión, la pobreza u otras cuestiones- están destinadas al fracaso si al mismo tiempo no intentan desarrollar la conciencia acerca de la insidiosa promoción del individualismo capitalista. Aunque Nelson Mandela insistía siempre en que sus logros eran logros colectivos conseguidos por hombres y mujeres, sus camaradas, los medios trataron de santificarle como individuo heroico. Un proceso parecido se llevó a cabo para disociar al Dr. Martin Luther King, Jr, del inmenso número de mujeres y hombres que constituyeron el corazón mismo del movimiento estadounidense por la libertad de mediados del siglo XX. Es esencial resistirse a describir la historia como la obra de individuos heroicos para que la gente reconozca hoy su potencial como parte de una comunidad de lucha cada vez más amplia.
-FB: ¿Qué queda hoy del movimiento del Black Power?
-AD: Pienso en el movimiento del Black Power –o a lo que nos referíamos en su momento como movimiento de liberación de los negros- como un momento especial en el desarrollo de la búsqueda de la libertad de los negros. Fue, en muchos sentidos, una respuesta a lo que se percibía como límites del movimiento por los derechos civiles: no sólo necesitábamos proclamar derechos legales dentro de la sociedad existente, sino también exigir derechos sustantivos –puestos de trabajo, vivienda, atención sanitaria, educación, etc.- y desafiar la estructura misma de la sociedad. Esas demandas –también contra los encarcelamientos racistas, la violencia de la policía y la explotación capitalista- se sumaron al programa de diez puntos del Partido de las Panteras Negras (PPN).
Aunque las personas negras han entrado en las jerarquías económicas, sociales y políticas (el ejemplo más espectacular fue la elección de Barack Obama en 2008), hay un abrumador número de ellas sometidas al racismo económico, educativo y carcelario a un nivel mucho mayor que durante la era anterior a los derechos civiles. En muchos aspectos, las demandas del programa de diez puntos del PPN son ahora tan importantes –o quizá incluso más importantes- como durante la década de los sesenta, que fue cuando se formularon por vez primera.
-FB: La elección de Barack Obama fue celebrada por muchos como una victoria contra el racismo. ¿Crees que fue una falacia? ¿Piensas que realmente ha estado paralizando durante mucho tiempo a la izquierda, así como a los afroamericanos implicados en la lucha por un mundo más justo?
-AD: Muchos de los supuestos respecto a la importancia de la elección de Obama están totalmente equivocados, especialmente los que describen que un hombre negro en la presidencia de EEUU simboliza la desaparición de la última barrera del racismo. Pero creo que la elección en sí fue importante, sobre todo porque la mayor parte de la gente –incluyendo la mayoría de la gente negra- no creía al principio que fuera posible elegir a una persona negra para la presidencia. Efectivamente, los jóvenes crearon un movimiento –aunque debería calificarse diciendo que era un cibermovimiento- que consiguió lo que parecía ser imposible.
El problema es que la gente que se asociaba a sí misma con ese movimiento no prosiguió ejerciendo ese poder colectivo como presión, lo que hubiera podido obligar a Obama a moverse en direcciones más progresistas (por ejemplo, contra un incremento militar en Afganistán, por un rápido desmantelamiento de Guantánamo, por un plan más completo de atención sanitaria). Creo que es importante destacar, incluso cuando nos mostramos críticos con Obama, que no habríamos estado mejor con Romney en la Casa Blanca. De lo que hemos carecido en estos últimos cinco años no es del presidente adecuado, sino más bien de movimientos de masas bien organizados.
-FB: ¿Cómo definirías el “feminismo negro”? ¿Y qué papel podría jugar en las sociedades actuales?
-AD: El feminismo negro surgió como un esfuerzo teórico y práctico para demostrar que la raza, el género y la clase son inseparables en los mundos sociales que habitamos. En el momento de su aparición, a las mujeres negras se les pedía con frecuencia que eligieran qué era lo más importante para ellas, el movimiento negro o el movimiento de las mujeres. La respuesta era que esa era una pregunta equivocada. La pregunta más apropiada era cómo entender las intersecciones e interconexiones entre los dos movimientos. Todavía estamos enfrentándonos al desafío de entender las complejas vías por las que se entrelazan la raza, la clase, el género, la sexualidad, la nación y las capacidades, pero también al reto de cómo avanzar más allá de estas categorías para entender las interrelaciones de ideas y los procesos que parecen estar separados y sin vínculos entre ellos. Insistir en las conexiones entre las luchas y el racismo en EEUU y las luchas contra la represión israelí de los palestinos es, en ese sentido, un proceso feminista.

-FB: ¿Piensas que ha llegado ya el momento de que la gente se desenganche de los principales partidos políticos y de ese concepto que nuestros “dirigentes” denominan democracia representativa? El hecho de involucrarnos en un sistema tan corrupto y podrido, gobernado sólo por el dinero y la avaricia, le da legitimidad, ¿no es verdad? ¿Cómo detener esta charada, dejar de votar y empezar a crear algo nuevo y orgánico de arriba abajo?
-AD: Ciertamente, no creo que los partidos políticos existentes puedan constituir nuestros ámbitos fundamentales de lucha, pero el ámbito electoral puede utilizarse como terreno sobre el que organizarse. En EEUU, hemos necesitado durante mucho tiempo de un partido político independiente, un partido de los trabajadores antirracista y feminista. Creo también que tienes toda la razón al identificar el activismo de base como el ingrediente más importante para la construcción de movimientos radicales.
-FB: El mundo árabe ha pasado por cambios tremendos en los últimos años, con revoluciones en curso en muchos países. ¿Qué importancia tiene que en Occidente la gente comprenda la complicidad de nuestros propios gobiernos en el mantenimiento de las dictaduras árabes?
-AD: Creo que es completamente pertinente que los pueblos del mundo árabe exijan que nosotros, en Occidente, impidamos que nuestros gobiernos apoyen a regímenes dictatoriales, y especialmente a Israel. La llamada “guerra contra el terror” ha hecho un daño inestimable al mundo, incluyendo la intensificación del racismo antimusulmán en EEUU, Europa y Australia. Como progresistas del Norte global, no hemos reconocido realmente nuestras importantes responsabilidades en la prosecución de los ataques ideológicos y militares contra los pueblos del mundo árabe.
-FB: Hace poco diste en Londres una charla sobre Palestina, el G4S (Grupo 4 de Seguridad), que es el grupo de seguridad privada mayor del mundo, y el complejo industrial de prisiones. ¿Puedes explicarnos como están vinculados?
-AD: Con el pretexto de la seguridad y el Estado de seguridad, el G4S se ha introducido en las vidas de la gente por todo el mundo, especialmente en Gran Bretaña, EEUU y Palestina. Esta compañía es la tercera corporación más grande del mundo después de Walmart y Foxcomm, y es el mayor empleador privado en el continente de África. Han aprendido a aprovechar el racismo, las prácticas antiinmigratorias y las tecnologías de castigo en Israel y en todo el mundo. El G4S es directamente responsable de las experiencias de reclusión política de los palestinos, así como de todo lo relativo al muro del apartheid levantado allí, del encarcelamiento en Sudáfrica, de las escuelas-prisión en EEUU y del muro a lo largo de la frontera entre México y EEUU. Sorprendentemente, durante la reunión de Londres nos enteramos que el personal del G4S es responsable de ataques sexuales contra las mujeres en determinados centros de detención en Gran Bretaña.
-FB: ¿Cómo es de rentable el complejo industrial de prisiones? Has dicho a menudo que es el equivalente a la “esclavitud moderna”.
-AD: El complejo industrial global de prisiones está continuamente expandiéndose, como se puede ver en el ejemplo del G4S. Por tanto, una puede asumir que su rentabilidad está en alza. Ha llegado a abarcar no sólo prisiones públicas y privadas (y las prisiones públicas están más privatizadas de lo que uno podría pensar y cada vez más sujetas a las demandas del beneficio) pero también las instalaciones para jóvenes, las prisiones militares y los centros de interrogatorio. Además, el sector más lucrativo del negocio de las prisiones privadas es el de los centros de detención de inmigrantes. Puede por tanto entenderse por qué la legislación antiinmigrante más represiva en los EEUU fue redactada por las compañías de las prisiones privadas en un intento manifiesto de maximizar sus beneficios.

-FB: Una sociedad libre de cárceles-prisiones ¿es, en tu opinión, posible o es una utopía? ¿Cómo podría funcionar?
-AD: Pienso que una sociedad sin prisiones es una posibilidad realista en el futuro, pero en una sociedad transformada, una sociedad en la que las necesidades de la gente, y no el lucro, constituya la fuerza motriz. Al mismo tiempo, la abolición de las prisiones parece una idea utópica precisamente porque la prisión y las ideologías que la refuerzan están muy profundamente enraizadas en nuestro mundo contemporáneo. Hay cifras enormes de gente tras las rejas en EEUU –alrededor de dos millones y medio- y cada vez se utiliza más el encarcelamiento como estrategia de desviación de los problemas sociales subyacentes: racismo, pobreza, desempleo, falta de educación, etc. Estas cuestiones no se abordan nunca de forma seria. Sólo es una cuestión de tiempo que la gente empiece a darse cuenta de que la prisión es una solución falsa. La defensa del abolicionismo puede y debería producirse en relación con las demandas de una educación de calidad, de estrategias laborales antirracistas, de atención sanitaria gratuita y todo ello dentro de otros movimientos progresistas. Puede ayudar a
promover una crítica anticapitalista y movimientos por el socialismo.
-FB: ¿Qué es lo que el boom del complejo industrial de prisiones está indicando sobre nuestra sociedad?
-AD: Las elevadas cifras de gente tras las rejas por todo el mundo y la creciente rentabilidad de los medios para mantenerlos cautivos son uno de los ejemplos más impresionantes del capitalismo global. Pero los obscenos beneficios que se obtienen del encarcelamiento masivo están vinculados a los beneficios de la industria sanitaria y de la educación y otros servicios humanos comercializados que deberían realmente estar a libre disposición de todos.
-FB: Hay una escena en “The Black Power mixtape”, un documental sobre el movimiento de las Panteras Negras/Poder Negro que apareció hace un par de años, donde el periodista te pregunta si apruebas la violencia. Tu respuesta fue: “¡Qué pregunta, ¿que si apruebo la violencia?! No tiene sentido”. ¿Podrías elaborarla?
-AD: Intentaba señalar que las preguntas acerca de la validez de la violencia deberían dirigirse a esas instituciones que mantienen y continúan manteniendo el monopolio de la violencia: la policía, las prisiones, el ejército. Expliqué que crecí en el sur de EEUU en un momento en el que los gobiernos permitían que el Ku Klux Klan perpetrara ataques terroristas contra las comunidades negras. En aquella época me metieron en la cárcel, tras acusarme falsamente de asesinato, secuestro y conspiración y me convirtieron en un objetivo de la violencia institucional, y van y me preguntan si estoy de acuerdo con la violencia. Fue grotesco. También estaba tratando de señalar que la defensa de la transformación revolucionaria no se basa fundamentalmente en la violencia, sino que tiene que ver con cuestiones sustantivas como mejores condiciones de vida para la gente pobre y la gente de color.
-FB: Mucha gente piensa actualmente que formaste parte de las Panteras Negras, y algunos incluso piensan que fuiste uno de los miembros fundadores. ¿Puedes explicar cuál fue tu papel exactamente, tus afiliaciones en aquel momento?
-AD: No fui miembro fundador del Partido de las Panteras Negras. En 1966, el año en el que se fundó el PPN, me encontraba estudiando en Europa. Después, en 1968, me uní al Partido Comunista y también me convertí en miembro del PPN y trabajé con una rama de la organización en Los Ángeles, donde me encargaba de la educación política. Sin embargo, en un determinado momento, el liderazgo decidió que los miembros del PPN no podían afiliarse a otros partidos, por lo que decidí conservar mi afiliación con el Partido Comunista. Sin embargo, seguí apoyando y trabajando con el PPN. Cuando me metieron en la cárcel, el PPN fue la principal fuerza que defendió mi libertad.
-FB: Volviendo a tu respuesta sobre la violencia, cuando escuché lo que decías en el documental, pensé en Palestina. La comunidad internacional y los medios occidentales están pidiendo siempre, como condición previa, que los palestinos renuncien a la violencia. ¿Cómo puedes explicar la popularidad de esta narrativa de que los oprimidos tengan que garantizar la seguridad de los opresores?
-AD: El hecho de poner la cuestión de la violencia en primer plano sirve casi inevitablemente para tapar los problemas que están en el centro de las luchas por la justicia. Así sucedió en Sudáfrica durante la lucha contra el Apartheid. Fíjate que a Nelson Mandela –al que han santificado como el defensor más importante de la paz de nuestro tiempo- le mantuvieron en la lista estadounidense de terroristas hasta 2008. Los aspectos más importantes de la lucha palestina por la libertad y autodeterminación se minimizan y se vuelven invisibles ante quienes intentan equiparar la resistencia palestina ante el apartheid israelí con el terrorismo.
-FB: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Palestina? ¿Qué impresión dejó en ti esa visita?
-AD: Viajé a Palestina en junio de 2011 con una delegación de activistas/académicas feministas indígenas y de color. La delegación incluía mujeres que habían crecido bajo el Apartheid sudafricano, bajo las leyes Jim Crow del Sur y en las reservas indias. Aunque todas habíamos estado anteriormente implicadas en el activismo solidario palestino, todas nosotras nos quedamos terriblemente impactados por lo que vimos y decidimos animar a nuestros distritos a que se unieran al Movimiento del BDS (siglas en inglés de Boicot, Desinversión y Sanciones) y ayudar a intensificar la campaña por la libertad de Palestina. Más recientemente, alguna de nosotras nos implicamos en conseguir que se aprobara una resolución que instaba a participar en el Boicot Académico y Cultural de la American Studies Association. Las componentes de la delegación se involucraron en la aprobación de una resolución de la Modern Language Association censurando a Israel por rechazar la entrada de académicos estadounidenses en Cisjordania que iban a enseñar e investigar en las universidades palestinas.
-FB: Hay varios medios de resistencia de los que pueden disponer los pueblos oprimidos por regímenes racistas o coloniales o por ocupaciones extranjeras (i.e., Protocolo Adicional I del Convenio de Ginebra), incluyendo el uso de de la fuerza armada. En la actualidad, el movimiento de solidaridad palestino se ha comprometido con la vía de la resistencia no violenta. ¿Piensas que con sólo esto se pondrá fin al apartheid israelí?
-AD: Desde luego, los movimientos de solidaridad son por su propia naturaleza no violentos. En Sudáfrica, incluso cuando se estaba organizando un movimiento de solidaridad internacional, el CNA (Congreso Nacional Africano) y el PCSA (el Partido Comunista de Sudáfrica) llegaron a la conclusión de que su movimiento necesitaba de un ala armada: Umkonto We Siswe. Tenían todo el derecho a tomar esa decisión. Del mismo modo, le corresponde al pueblo palestino utilizar los métodos que estime más convenientes para tener éxito en su lucha. Al mismo tiempo, está claro que si Israel está aislado política y económicamente, como la campaña del BDS intenta, no podrá seguir adelante con sus prácticas de apartheid. Si, por ejemplo, nosotros, en EEUU, obligamos a la administración Obama a interrumpir sus ocho millones de dólares al día de apoyo a Israel, se iniciaría un largo camino de presiones a Israel para que pusiera fin a la ocupación.
-FB: Formas parte de un comité para la liberación del preso político palestino Marwan Barghouti y de todos los presos políticos. ¿Qué importancia tiene, para que prevalezca la justicia, que todos ellos sean liberados?
-AD: Es fundamental que se libere a Marwan Barghouti y a todos los prisioneros políticos que se hallan en las cárceles israelíes. Barghouti lleva dos décadas tras las rejas. Su terrible situación refleja el hecho de que la mayor parte de las familias palestinas han tenido o tienen al menos a un miembro encarcelado por las autoridades israelíes. Actualmente hay alrededor de 5.000 presos palestinos y sabemos que desde 1967, Israel ha enviado a prisión a 800.000 palestinos (el 40% de la población masculina). La demanda de liberar a todos los presos políticos palestinos es un ingrediente fundamental de la exigencia de acabar con la ocupación.
-FB: Durante una charla en la Universidad Birbeck de Londres, dijiste que la cuestión palestina tiene que convertirse en una cuestión global, una cuestión social que debería llevar en su programa o agenda todo movimiento que luche por la justicia. ¿Qué quisiste decir con esto?
-AD: Que al igual que la lucha contra el apartheid sudafricano fue una causa abrazada por los pueblos de todo el mundo e incorporada a muchas agendas de justicia social, las organizaciones y movimientos involucrados en causas progresistas por todo el planeta deben involucrarse de igual modo en la solidaridad con Palestina. Se ha tendido a considerar a Palestina como una cuestión aparte –y, lamentablemente, demasiado a menudo, marginal-. Este es precisamente el momento de animar a todos los que creen en la igualdad y en la justicia para que se unan al llamamiento por una Palestina libre.
-FB: La lucha es interminable, ¿verdad?
-AD: Yo diría que nuestras luchas maduran, producen nuevas ideas, nuevos planteamientos y nuevos terrenos con los que comprometernos en la búsqueda de la libertad. Como Nelson Mandela, debemos
estar dispuestos a abrazar el largo camino hacia la libertad.
Fuente: Rebelion.org
16.10.13
"Para mí la fotografía es una excusa para hablar de la gente". Gari Garaialde
¿Recuerdas la primera foto que hiciste?
Uf! No, no me acuerdo de la primera foto que hice. Recuerdo que en casa había una Werlisa, que nos gustaba jugar con ella, recuerdo que luego hubo una Kodak, creo que era instamatic, esas que eran muy planas, con un botón rojo muy grande, y por último una Pentax, que fue la que mas usé para mirar por el agujerito. Más que sacar fotos (no sabía cómo funcionaba la cámara), me gustaba mirar al mundo por el agujerito, encuadrar escenas, gente…
¿Por qué empezaste a hacerlas?
No sé por qué empecé a hacer fotos, pero me imagino que para alguien que disfruta encuadrando, el siguiente paso será congelar ese encuadre, sacar esa foto.
¿Siempre quisiste ser fotógrafo?
No, que va. Nunca supe qué quería ser. Me gustaba mirar por el agujero, la fotografía me creaba mucha curiosidad, pero sin más. Con 18 años me fui a Inglaterra, a estudiar inglés durante un curso. En aquel colegio, South Devon Collage of Art and Technology, los que estábamos aprendiendo inglés teníamos la oportunidad de hacer actividades con los profesores de otras asignaturas. Y yo aproveché la ocasión para aprender a usar una cámara, a hacer fotos, a revelar… Todo empezó allí.
¿Quiénes son tus referentes?
No sabría decirte. No soy mucho de nombres, se me olvidan… Siempre me ha gustado Henri Cartier Bresson, pero puede que sea porque es el primer fotógrafo del que leí algo. Fue un reportaje que me pasaron mientras estaba en Inglaterra. También me gusta Capa. Me gusta como fotógrafo, pero creo que me tiene más pillado el personaje.
Son esas cosas con las que te quedas mientras vas entrando en el mundillo. Ellos crearon Magnum…
Me encanta el trabajo de Koudelka de Praga en el 68, Willy Ronnis, Eugene Smith… Me gustan casi todos los de antes (casi todas las fotografías después de 30-40 años me crean curiosidad) y muchos de los de ahora.
¿Por qué os lanzasteis a montar la agencia Bostok?
Porque la única forma de seguir viviendo de esta profesión es haciendo piña, ayudándonos unos a otros… y porque siempre he querido hacer algo que saliera de nosotros, de los fotógrafos.
¿Cómo nace Bostok?
Yo me quedé en paro el pasado mes de abril (bueno, no. No me quedé, me dejaron). Tenía claro que no quería colgar la cámara de buenas a primeras; quería seguir como fotógrafo profesional, me gusta esto. Me pone. Bueno, pues casualidad, al día siguiente de saber que me dejaban sin trabajo, coincidí con Andoni Lubaki, un fotografo que lleva pocos años en la profesión, que ha cubierto algunos conflictos internacionales (Libia, Siria, Egipto, Sahara…) y nos pusimos a hablar. Surgió la idea y quedamos al día siguiente para hablar en serio del tema. Decidimos hacerlo y empezamos a buscar gente que podía encajar. Con Ander llevo 15 años de amistad y de compartir mucho en esto del fotoperiodismo. Durante algunos años hemos sido el motor de EIGE, la Asociación de Periodistas Gráficos de Euskal Herria. Hemos hablado mucho, hemos soñado mucho juntos. Y luego está Josu, un chaval que ha currado sobre todo desde Barcelona, con los de RuidoPhoto y nos habíamos encontrado un año antes. Los dos teníamos ganas de hacer algo juntos, pero no sabíamos qué.
¿Por qué una cooperativa?
Porque es la única forma de empresa que me gusta, porque tenía que ser algo colectivo, donde todos luchásemos, todos trabajásemos, y todos mandásemos. Porque estaba harto de trabajar en los proyectos de otros, porque queríamos ser ideólogos y activistas…
¿Quiénes sois?
Bueno, como te he dicho antes, somos Josu Trueba Leiva, un monstruo, con muchas ganas, mucha fuerza, mucha idea de trabajo colectivo… Andoni Lubaki, otro chaval que aunque lleve poco tiempo
en la profesión, venía lanzado, con algunas cosas interesantes publicadas desde Libia y Siria, con muchos contactos en el exterior, que conoce un mundo que a mí me era extraño por completo…
Ander Gillenea. Un fotógrafo con más de 20 años de experiencia. Empezó trabajando en prensa diaria y en un momento hizo la apuesta de dejar lo que tenía atado y buscarse la vida con AP primero y luego Getty Images, AFP… Es el tío que me dejó un hueco para entrar a trabajar en prensa diaria. Cuando él dejó Euskaldunon Egunkaria para apostar por AP, me contrataron para que yo cubriese esa plaza… Y yo, Gari Garaialde que llevo 15 años tabajando en prensa diaria, los últimos 11 años en Argazki Press, una agencia que saca fotos para GARA y BERRIA
¿En qué se diferencia vuestro trabajo?, ¿tiene un sello especial?
Todavía no tiene un sello colectivo. Casi no hemos empezado a trabajar, pero está claro que sí nos gustaría que tuviese algo, algo que lo hiciera diferente. Eso saldrá cuando llevemos tiempo trabajando juntos. No merece la pena forzar nada.
¿Hay algún tipo de trabajo que no harías?
Uf, así a bote pronto… está claro que queremos ganarnos la vida haciendo periodismo, contando historias, pero sabemos que para hacer eso habrá que comer, y para comer hay que ganar dinero… Hay cosas con las que no me siento muy cómodo, cosas que no sé hacer bien, pero todo se andará. El trabajo periodístico que hagamos será independiente, sincero.. pero luego habrá que hacer encargos, cosas que nos pidan…
¿La fotografía para ti es un trabajo?
La fotografía para mí es casi una necesidad. Es un trabajo, pero es un trabajo que me encanta, un trabajo que me apasiona. Muchas veces, cuando me hartaba de hacer fotos en ruedas de prensa y presentaciones de todos los colores, me iba por ahí a sacar fotos, a desahogarme haciendo fotos.
¿Separas la mirada del Gari fotógrafo a la del Gari observador? Quiero decir si descansas...
No puedo separar la mirada de Gari fotógrafo de la de Gari observador, de la de Gari a secas. Tengo claro que soy yo el que mira, al que algo le crea curiosidad, el que quiere contar algo, el que decide cómo, el que enseña… Incluso en los trabajos mas asépticos, siempre intento que se note que soy yo el que cuenta.
¿Qué es para ti una imagen?
Una imagen es algo que ayuda a contar una historia, que atrae la mirada de la gente para contarles algo que yo creo que merece la pena ser contado. Ya sé que es mucho más, puede ser arte, puede ser estética, son colores, son formas… pero a mí me interesa desde el momento en que me sirve para contar algo.
¿Por qué es importante una imagen?
Porque cuenta cosas que con las palabras no se puede contar, porque aporta un plus. Por lo mismo que las palabras son importantes, porque aportan eso que la fotografía no puede.
¿Hay alguna situación especial con la que te sientas más a gusto haciendo fotos?
Sí, me siento a gusto cuando a los de alrededor no se les molesta demasiado que haga fotos, cuando me dejan acercarme…
Me gusta ir, mirar y sacar fotos. Me gusta oír, oler, casi tocar la gente, las situaciones que voy a fotografiar. Me gusta tener un contacto con los que voy a fotografiar, que me vean, que me admitan, que me permitan fotografiar, o por lo menos que me soporten. Me gusta mirarles a los ojos y no solo a través de la cámara, me gusta dejarme ver, me gusta que se olviden de mí, llegar a ser uno más. Pero también me ponen las carreras, el humo, el sudor, los gritos, la acción…
No me gusta posar a la gente. No digo ‘montar’ fotos, me siento incómodo posando a la gente para las entrevistas. No me gusta decirles ponte así o asá, sube esa pierna… soy muy de ‘a ver, mírame… ya, ya hemos terminado’ Me siento incómodo cuando el que posa se siente incómodo…
¿Tienes alguna manía?
No creo que sea muy maniático, pero sí que tengo claro cómo me gusta y cómo no me gusta trabajar.
¿Haces fotos a diario?
Casi a diario. Hay dias que no, pero son los menos.
¿Hay algún tipo de paisaje, lugar, gente… que te alimente la cabeza especialmente?
A mi lo que me alimenta la cabeza es la gente, en general. Para mi la fotografía es una excusa para hablar de la gente.
¿Hay algún reportaje con el que sueñes?
En parte, me gustaría sacar fotos del último preso político volviendo a casa, el nacimiento de la República, la I República Vasca… pero bueno, no tanto como fotógrafo sino como persona. Me gustaría que pasase, que lo viviese y, ya puestos, fotografiarlo. Pero tampoco tengo un reportaje que me ponga del todo. Cualquier historia pequeña me gusta. Quiero contar eso que me crea curiosidad en cada momento…
¿Qué te parece el “fotoperiodismo ciudadano”? El hecho de que ahora cualquier persona con un móvil en la mano pueda cubrir cualquier noticia… ¿Te parece que enriquece la profesión, que no tiene nada que ver con ella, que es intrusismo…
No es fácil contestarte a esto. En principio no me parece mal que cualquiera que tenga una cámara de fotos, saque fotos de lo que quiera, y menos de hechos noticiables. Tampoco me parece mal que se vendan esas fotos a la prensa o se utilicen para alimentar los blogs de cada uno, intentando contar eso que han vivido. Ya, que se regalen esas fotos a los diarios, porque a la gente le haga ilusión ver sus fotos publicadas, es otra cosa. Porque por desgracia, eso hace que la prensa se acostumbre a tener material gratis o muy barato, y en un estado en que la prensa en general es pésima, y su relación con los fotógrafos es denigrante, hace que las opciones de profesionalización de los fotógrafos sea casi imposible. Más que intrusismo, creo que es competencia desleal. Yo no creo que unos tengamos más derecho que otros a sacar fotos, a estar en los hechos noticiables, a contar cosas. Pero creo que ese trabajo hay que pagarlo, hay que filtrarlo (veracidad de los hechos y calidad de lo publicable).
Sin duda, en muchas ocasiones enriquece, no a la profesión, sino a la información, y creo que ese es el objetivo. Informar e informar bien. Es verdad que con la cantidad de información que hay hoy en día, casi se desinforma, pero eso es responsabilidad de los medios. Hay que filtrar bien. Y de los lectores, tenemos que saber dónde buscar, qué mirar…
¿Y del Photoshop? ¿Lo utilizas?
No me gusta mucho la pregunta, te digo por qué. La respuesta sería no, ya no, excepto para las fotos en blanco y negro. Pero el hecho de que no utilice PhotoShop no quiere decir que no retoque las fotos. Utilizo Lightroom, otro programa de adobe que me resulta más práctico, pero al final es lo mismo; me da casi las mismas opciones. El problema no es Photoshop, el problema es intentar dar a entender algo que no tiene que ver con los hechos. Eso se puede hacer con Photoshop y sin Photoshop. Se hace ahora y se hacía con los negativos. Es más, se puede hacer en la postproducción y se puede hacer en el momento de la toma, y a mí personalmente esta es la forma que más me incomoda. Se montan fotos, bastantes más de lo que la gente se cree, y parece que al no haber Photoshop, está bien, y no es así.
¿Te has arrepentido alguna vez de alguna foto?
Me he arrepentido de no hacerlas. De hacer fotos nunca. Un colega con mucha más experiencia que yo (en la guerra entre Iran e Iraq yo casi no sabía qué era una cámara…) me comentó que hacer, hay que hacerla siempre; luego decidirás si enseñarla o no, si usarla o guardártela, si pasarla al periódico o dejarla en el archivo…
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Puedes ver más trabajos de Bostok Photo en su página de Facebook, seguirles en Twitter, y también seguir a @GariGaraialde
Uf! No, no me acuerdo de la primera foto que hice. Recuerdo que en casa había una Werlisa, que nos gustaba jugar con ella, recuerdo que luego hubo una Kodak, creo que era instamatic, esas que eran muy planas, con un botón rojo muy grande, y por último una Pentax, que fue la que mas usé para mirar por el agujerito. Más que sacar fotos (no sabía cómo funcionaba la cámara), me gustaba mirar al mundo por el agujerito, encuadrar escenas, gente…
¿Por qué empezaste a hacerlas?
No sé por qué empecé a hacer fotos, pero me imagino que para alguien que disfruta encuadrando, el siguiente paso será congelar ese encuadre, sacar esa foto.
¿Siempre quisiste ser fotógrafo?
No, que va. Nunca supe qué quería ser. Me gustaba mirar por el agujero, la fotografía me creaba mucha curiosidad, pero sin más. Con 18 años me fui a Inglaterra, a estudiar inglés durante un curso. En aquel colegio, South Devon Collage of Art and Technology, los que estábamos aprendiendo inglés teníamos la oportunidad de hacer actividades con los profesores de otras asignaturas. Y yo aproveché la ocasión para aprender a usar una cámara, a hacer fotos, a revelar… Todo empezó allí.
¿Quiénes son tus referentes?
No sabría decirte. No soy mucho de nombres, se me olvidan… Siempre me ha gustado Henri Cartier Bresson, pero puede que sea porque es el primer fotógrafo del que leí algo. Fue un reportaje que me pasaron mientras estaba en Inglaterra. También me gusta Capa. Me gusta como fotógrafo, pero creo que me tiene más pillado el personaje.
Son esas cosas con las que te quedas mientras vas entrando en el mundillo. Ellos crearon Magnum…
Me encanta el trabajo de Koudelka de Praga en el 68, Willy Ronnis, Eugene Smith… Me gustan casi todos los de antes (casi todas las fotografías después de 30-40 años me crean curiosidad) y muchos de los de ahora.
¿Por qué os lanzasteis a montar la agencia Bostok?
Porque la única forma de seguir viviendo de esta profesión es haciendo piña, ayudándonos unos a otros… y porque siempre he querido hacer algo que saliera de nosotros, de los fotógrafos.
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| Gari Garaialde / Bostok Photo |
Yo me quedé en paro el pasado mes de abril (bueno, no. No me quedé, me dejaron). Tenía claro que no quería colgar la cámara de buenas a primeras; quería seguir como fotógrafo profesional, me gusta esto. Me pone. Bueno, pues casualidad, al día siguiente de saber que me dejaban sin trabajo, coincidí con Andoni Lubaki, un fotografo que lleva pocos años en la profesión, que ha cubierto algunos conflictos internacionales (Libia, Siria, Egipto, Sahara…) y nos pusimos a hablar. Surgió la idea y quedamos al día siguiente para hablar en serio del tema. Decidimos hacerlo y empezamos a buscar gente que podía encajar. Con Ander llevo 15 años de amistad y de compartir mucho en esto del fotoperiodismo. Durante algunos años hemos sido el motor de EIGE, la Asociación de Periodistas Gráficos de Euskal Herria. Hemos hablado mucho, hemos soñado mucho juntos. Y luego está Josu, un chaval que ha currado sobre todo desde Barcelona, con los de RuidoPhoto y nos habíamos encontrado un año antes. Los dos teníamos ganas de hacer algo juntos, pero no sabíamos qué.
¿Por qué una cooperativa?
Porque es la única forma de empresa que me gusta, porque tenía que ser algo colectivo, donde todos luchásemos, todos trabajásemos, y todos mandásemos. Porque estaba harto de trabajar en los proyectos de otros, porque queríamos ser ideólogos y activistas…
¿Quiénes sois?
Bueno, como te he dicho antes, somos Josu Trueba Leiva, un monstruo, con muchas ganas, mucha fuerza, mucha idea de trabajo colectivo… Andoni Lubaki, otro chaval que aunque lleve poco tiempo
en la profesión, venía lanzado, con algunas cosas interesantes publicadas desde Libia y Siria, con muchos contactos en el exterior, que conoce un mundo que a mí me era extraño por completo…
Ander Gillenea. Un fotógrafo con más de 20 años de experiencia. Empezó trabajando en prensa diaria y en un momento hizo la apuesta de dejar lo que tenía atado y buscarse la vida con AP primero y luego Getty Images, AFP… Es el tío que me dejó un hueco para entrar a trabajar en prensa diaria. Cuando él dejó Euskaldunon Egunkaria para apostar por AP, me contrataron para que yo cubriese esa plaza… Y yo, Gari Garaialde que llevo 15 años tabajando en prensa diaria, los últimos 11 años en Argazki Press, una agencia que saca fotos para GARA y BERRIA
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| Andoni Lubaki / Bostok Photo |
¿En qué se diferencia vuestro trabajo?, ¿tiene un sello especial?
Todavía no tiene un sello colectivo. Casi no hemos empezado a trabajar, pero está claro que sí nos gustaría que tuviese algo, algo que lo hiciera diferente. Eso saldrá cuando llevemos tiempo trabajando juntos. No merece la pena forzar nada.
¿Hay algún tipo de trabajo que no harías?
Uf, así a bote pronto… está claro que queremos ganarnos la vida haciendo periodismo, contando historias, pero sabemos que para hacer eso habrá que comer, y para comer hay que ganar dinero… Hay cosas con las que no me siento muy cómodo, cosas que no sé hacer bien, pero todo se andará. El trabajo periodístico que hagamos será independiente, sincero.. pero luego habrá que hacer encargos, cosas que nos pidan…
¿La fotografía para ti es un trabajo?
La fotografía para mí es casi una necesidad. Es un trabajo, pero es un trabajo que me encanta, un trabajo que me apasiona. Muchas veces, cuando me hartaba de hacer fotos en ruedas de prensa y presentaciones de todos los colores, me iba por ahí a sacar fotos, a desahogarme haciendo fotos.
¿Separas la mirada del Gari fotógrafo a la del Gari observador? Quiero decir si descansas...
No puedo separar la mirada de Gari fotógrafo de la de Gari observador, de la de Gari a secas. Tengo claro que soy yo el que mira, al que algo le crea curiosidad, el que quiere contar algo, el que decide cómo, el que enseña… Incluso en los trabajos mas asépticos, siempre intento que se note que soy yo el que cuenta.
¿Qué es para ti una imagen?
Una imagen es algo que ayuda a contar una historia, que atrae la mirada de la gente para contarles algo que yo creo que merece la pena ser contado. Ya sé que es mucho más, puede ser arte, puede ser estética, son colores, son formas… pero a mí me interesa desde el momento en que me sirve para contar algo.
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| Gari Garaialde / Bostok Photo |
Porque cuenta cosas que con las palabras no se puede contar, porque aporta un plus. Por lo mismo que las palabras son importantes, porque aportan eso que la fotografía no puede.
¿Hay alguna situación especial con la que te sientas más a gusto haciendo fotos?
Sí, me siento a gusto cuando a los de alrededor no se les molesta demasiado que haga fotos, cuando me dejan acercarme…
Me gusta ir, mirar y sacar fotos. Me gusta oír, oler, casi tocar la gente, las situaciones que voy a fotografiar. Me gusta tener un contacto con los que voy a fotografiar, que me vean, que me admitan, que me permitan fotografiar, o por lo menos que me soporten. Me gusta mirarles a los ojos y no solo a través de la cámara, me gusta dejarme ver, me gusta que se olviden de mí, llegar a ser uno más. Pero también me ponen las carreras, el humo, el sudor, los gritos, la acción…
No me gusta posar a la gente. No digo ‘montar’ fotos, me siento incómodo posando a la gente para las entrevistas. No me gusta decirles ponte así o asá, sube esa pierna… soy muy de ‘a ver, mírame… ya, ya hemos terminado’ Me siento incómodo cuando el que posa se siente incómodo…
¿Tienes alguna manía?
No creo que sea muy maniático, pero sí que tengo claro cómo me gusta y cómo no me gusta trabajar.
¿Haces fotos a diario?
Casi a diario. Hay dias que no, pero son los menos.
¿Hay algún tipo de paisaje, lugar, gente… que te alimente la cabeza especialmente?
A mi lo que me alimenta la cabeza es la gente, en general. Para mi la fotografía es una excusa para hablar de la gente.
¿Hay algún reportaje con el que sueñes?
En parte, me gustaría sacar fotos del último preso político volviendo a casa, el nacimiento de la República, la I República Vasca… pero bueno, no tanto como fotógrafo sino como persona. Me gustaría que pasase, que lo viviese y, ya puestos, fotografiarlo. Pero tampoco tengo un reportaje que me ponga del todo. Cualquier historia pequeña me gusta. Quiero contar eso que me crea curiosidad en cada momento…
¿Qué te parece el “fotoperiodismo ciudadano”? El hecho de que ahora cualquier persona con un móvil en la mano pueda cubrir cualquier noticia… ¿Te parece que enriquece la profesión, que no tiene nada que ver con ella, que es intrusismo…
No es fácil contestarte a esto. En principio no me parece mal que cualquiera que tenga una cámara de fotos, saque fotos de lo que quiera, y menos de hechos noticiables. Tampoco me parece mal que se vendan esas fotos a la prensa o se utilicen para alimentar los blogs de cada uno, intentando contar eso que han vivido. Ya, que se regalen esas fotos a los diarios, porque a la gente le haga ilusión ver sus fotos publicadas, es otra cosa. Porque por desgracia, eso hace que la prensa se acostumbre a tener material gratis o muy barato, y en un estado en que la prensa en general es pésima, y su relación con los fotógrafos es denigrante, hace que las opciones de profesionalización de los fotógrafos sea casi imposible. Más que intrusismo, creo que es competencia desleal. Yo no creo que unos tengamos más derecho que otros a sacar fotos, a estar en los hechos noticiables, a contar cosas. Pero creo que ese trabajo hay que pagarlo, hay que filtrarlo (veracidad de los hechos y calidad de lo publicable).
Sin duda, en muchas ocasiones enriquece, no a la profesión, sino a la información, y creo que ese es el objetivo. Informar e informar bien. Es verdad que con la cantidad de información que hay hoy en día, casi se desinforma, pero eso es responsabilidad de los medios. Hay que filtrar bien. Y de los lectores, tenemos que saber dónde buscar, qué mirar…
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| Bertrand Tavernier fotografiado por Ander Gillena / Bostok Photo |
No me gusta mucho la pregunta, te digo por qué. La respuesta sería no, ya no, excepto para las fotos en blanco y negro. Pero el hecho de que no utilice PhotoShop no quiere decir que no retoque las fotos. Utilizo Lightroom, otro programa de adobe que me resulta más práctico, pero al final es lo mismo; me da casi las mismas opciones. El problema no es Photoshop, el problema es intentar dar a entender algo que no tiene que ver con los hechos. Eso se puede hacer con Photoshop y sin Photoshop. Se hace ahora y se hacía con los negativos. Es más, se puede hacer en la postproducción y se puede hacer en el momento de la toma, y a mí personalmente esta es la forma que más me incomoda. Se montan fotos, bastantes más de lo que la gente se cree, y parece que al no haber Photoshop, está bien, y no es así.
¿Te has arrepentido alguna vez de alguna foto?
Me he arrepentido de no hacerlas. De hacer fotos nunca. Un colega con mucha más experiencia que yo (en la guerra entre Iran e Iraq yo casi no sabía qué era una cámara…) me comentó que hacer, hay que hacerla siempre; luego decidirás si enseñarla o no, si usarla o guardártela, si pasarla al periódico o dejarla en el archivo…
___________
Puedes ver más trabajos de Bostok Photo en su página de Facebook, seguirles en Twitter, y también seguir a @GariGaraialde
6.8.13
Hedoi Etxarte: "Escribo cuando hay ideas, cuando hay urgencia para decir ciertas cosas o cuando hay que socializar los textos"
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| origen de la foto |
Tomo notas en autobuses y trenes de la Metrópoli Vasca. Pamplona-Vitoria, Vitoria-Bilbao, San Sebastián-Errenteria, Hendaia-Vitoria. Y luego he escrito en mis habitaciones. Los últimos cuatro años han sido cinco habitaciones distintas. Alguna tenía un balcón a un patio ciego. Alguna tenía vistas a las montañas del noroeste de Vitoria. La de ahora tiene otro balcón en frente, a tres metros.
¿Escuchas música mientras escribes?
Escucho música todo el tiempo. En la bici, el bus, el tren, andando. No cambio lo que escucho en la calle y en casa para escribir. No soy capaz de decir exactamente lo que escucho y hacer un canon, que siempre es narcisista e intenta representar más lo que uno quiere ser que lo que es. Aunque no escucho nada original. No tengo tiempo para los test que Mao Tse Tung propone sobre la elevación de lo popular. Soy un fanático de Wagner, si me pones un asunto de Verdi que no conozca y me dices que es Wagner me lo tragaré y me encantará, como hizo Anders con Brecht diciéndole que tenía un texto de Hegel y era de Marx y a Brecht le parecio estiércol. Y le dio uno de Hegel diciendo que era Marx y le encantó.
Mi equipo son: Hanns Eisler, el Marx de la música, populista con sistema operativo virtuoso de conservatorio; Txaikovski, un marica kitsch y patriota ruso burgués; del repertorio para violín me gusta todo menos el clasicismo y Paganini, de Bach, pasando por Vivaldi, Brahms, Tartini, Ysaye; luego Shostakovich y Prokofiev, los titanes soviéticos; Beethoven que es un neurótico y un reprimido sexual también hace alucinar por su capacidad de desarrollo; cuartetos de Schubert; horteradas de Rakhmaninov, Richard Strauss o Khachaturian.
La inteligencia de La Polla Records y Negu Gorriak en un momento en el que la CT musical vasca no está atendiendo ni al 17% del paro, ni al Fracking ni a nada que no sean las camisas de cuadro y las poses de catálogo de ropa pija. Por eso ahora me decanto por el rap de At Versaris, Keny Arkana, Calle 13, Kery James, MAK. O por cantantes de otros momentos como Ernst Busch, Gisela May, Cornelius Cardew, Dagmar Krause, Esther Bejarano, Heiner Goebbels o Ute Lemper.
¿Escribes a diario?
No. Escribo cuando hay ideas, cuando hay urgencia para decir ciertas cosas o cuando hay que socializar los textos. Lo que hago todos los días es subrayar sobre ensayos. Marcar páginas. Seleccionar poemas de otrxs.
Cuando escribes, ¿sueles llevar un horario estricto? ¿Cuál es la mejor hora?
La buena hora es cuando estás estimulado por conversaciones, por cafeína, teína o azúcar.
¿Cómo comienzas? ¿de dónde surge esa primera chispa?
Un gran compañero camarada de debates me dijo el otro día que formulaba mejor hablando que escribiendo. Que es un debate clásico, el de cómo escribir. Cómo pensar lo escrito y lo oral.
¿Cómo revisas o corriges? ¿Llevas algún tipo de orden?
Me gusta la idea de Zizek de anotar cosas y después editar para saltarte el paso de tener que escribirlas. También me gusta la idea de Drittero Agolli en El viaje aventuroso del camarada Zylo por el maravillos mundo de las burocracias donde el protagonista Demke escribe informes para todo cristo. Escritura como ejercicio de travestismo. Obligación social.
¿Te arrepientes o te has arrepentido alguna vez de algo que has escrito?
Hay poemas que por su excesivo hermetismo no tendría que haber ni siquiera escrito, qué decir de haberlos publicado. Si no, estoy, por ahora, conforme con todo lo demás.
Las convicciones estéticas y políticas que tengo no han variado los últimos 13 años en lo fundamental. Sí que tuve una fascinación con la vanguardia artística que me estoy quitando, pero creo que el equipo de la emancipación, el del comunismo ontológico y el marxismo-leninismo es suficientemente amplio, cómodo, complejo, contradictorio y diverso como para quedarse un buen rato. Publiqué un poema sobre la compra de mis nuevas gafas de pasta marxistas para explicarlo.
¿Tienes algún tipo de manía sobre la ropa o la postura? (Una escritora me contestó que ella tiene unos zapatos de tacón incomodísimos que solo utiliza para escribir, porque al estar tensa escribe mejor y se siente más alerta, más despierta)
No tengo rito alguno. Escribir es una prolongación de hablar, comer, comentar la jugada del día, leer, luchar en lo fisiológico, dejarte seducir en las ideas.
¿Utilizas cuadernos para tomar notas o lo haces todo a ordenador?
Los mejores cuadernos son los de anillas baratos. Tuve una Moleskine hace unos meses y al poco se rompió del cosido. Bazofia. Luego escribo en cualquier papel. Tengo mala letra y no la entiendo. Pero entiendo que es una suerte de darwinismo productivo y me tranquilizo.
Cuando estás muy metido en la escritura de un libro, ¿te cuidas a la hora de elegir las lecturas para que no te influyan?
Al contrario. Quiero que me contamine todo. Soy de por sí poco atrevido con la novedad y celoso del tiempo. Para que lea algo tiene que tener un punch claro. Si no, sigo leyendo lo mismo que cuando empecé. Poesía francesa, antologías poéticas, poemas de autores que toman partido ante las circunstancias. Ensayo filosófico de unos pocos. Artículos de coyuntura sobre todo del Le Monde Diplomatique, Viento Sur, algo de Diagonal y Madrilonia. Y muy poca narración. Bastante cómic comprado, en préstamo o de biblioteca. Libros de historia de la música.
¿Hay algo concreto que no puedas hacer mientras escribes? Alguna manía…
No.
¿Tienes lecturas de descanso?
Leo más de un libro a la vez. Un ensayo, poemas, comic. Dependiendo de qué esté leyendo más en cada momento, cambiar de género es el descanso.
¿Cómo es tu biblioteca personal? ¿Me la puedes describir?
He vivido en unas diez casas. En cada ocasión había estanterías de distinto tamaño y han ido cambiando. En ocasiones no había estanterías y estuvieron en el suelo o en pilas o en la mesa. Ahora tengo un mueble de estanterías con estas secciones: poesía vasca, poesía española, narración francesa, narración alemana y narración del resto de literaturas. Y otra estantería con: poesía internacional (es la sección más grande que tengo y la mayor parte es poesía francesa y antologías); libros sobre estética y libros de filósofos o políticos sobre arte, filosofía y teoría literaria; diccionarios y libros sobre idiomas; lingüística; feminismo; sionismo; marxismo y comunismo; teatro y revistas que comparto con familiares (Le Monde Diplomatique, Diagonal, Viento Sur).
¿Eres fetichista con el libro como objeto?
No. Y no lo entiendo. Me fastidiaría perder un libro subrayado por el tiempo que habría que perder volviendo a seleccionar la información.
¿Qué casa de escritor te hubiera gustado visitar o has visitado y te ha fascinado?
Me hubiera gustado charlar con escritores, no soy fetichista con eso.
¿Te molesta que se doblen las páginas, que se arrugue el lomo al abrirlo demasiado... ?
Doblo páginas para marcarlas por algo relativo al contenido o la forma (si no tengo lápiz a mano) y anoto comentarios o llevo un papel para tomar notas. Romper el lomo a posta me parece el típico tic similar a la orina de los perros.
¿Tienes algún tesoro en tu biblioteca? Primeras o raras ediciones, dedicatorias…
Creo que a parte de un libro de Brasillach que circula pero no está editado, de cuando lo van a fusilar en Fresnes en los cuarenta, no tengo nada más allá de cosas curiosas sin valor de cambio. Nietzche en japonés, Lenin en japonés y árabe, Maiakovski en alemán, unas cuantas antologías en francés de otras literaturas (pieles rojas, Grecia del siglo xx, Palestina contemporánea, Checos del siglo xx, un par sobre rusos del xix y del xx, selección de textos sodomitas).
Los libros con cierto valor además del de uso son familiares. Primera edición del Harri eta herri de Aresti numerada. La traducción de Barandiaran de la Ilíada editada en 1954. El árbol de Guernica de Steer en Ediciones Gudari de 1963.
Casi no tengo libros firmados. Cinq leçons sur le cas Wagner de Badiou firmado por Zizek. Las entrevistas de The Paris Review firmada por Ignacio Echevarría. Unos cuantos con la de Harkaitz Cano. Me parece que el valor de mi biblioteca está no tanto en cada volumen sino en conjunto teniendo en cuenta los ingresos totales de mi vida adulta y que no he sido subvencionado por el Templo del Saber. Además de notarse la generosidad de un par de amigos que además de ofrecerme volúmenes en regalo o en préstamo me han abierto itinerarios enteros en poesía y ensayo.
¿Tienes algún rincón especial en tu casa para leer?
Leo en la cama y escribo en la cama y en la mesa.
¿Dónde lees poesía?
En cualquier lado. Incluido el autobús urbano. Lo mejor es el tren regional.
¿Sueles acudir a bibliotecas? ¿me recomiendas alguna en especial?
La de Ignacio Aldecoa de Vitoria. Por sus libros y por sus librerxs. Exigentes, simpáticos y socialmente combativos.
¿Me podrías hacer un canon de libros?
Acudo al tópico porque es lo que me emociona y ayuda a avanzar. El Manifiesto comunista de Marx y Engels, El viaje al fin de la noche de Céline, Harri eta herri de Aresti, La maleta y La zona de Dovlatov, Mujeres, raza y clase de Angela Davis (y Women, culture and politics), Shakespeare nunca lo hizo de Bukowski, La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo de Zetkin, En defensa de las causas perdidas de Zizek, All my pretty ones de Anne Sexton, Antología de poesía ruso-soviética de la Kazakova, Cinco lecciones sobre Wagner de Badiou. Y luego Aesthetics and Politics de Jameson con todo el equipo: Bloch, Lukács, Benjamín, Adorno y Brecht.
¿Hay algún clásico con el que, por alguna razón, no hayas podido?
No pero tengo mucha tarea que hacer todavía, así que no sé.
¿Qué clásico que sabes que vas a disfrutar no has leído aún?
El capital.
¿Hay algún tipo de libro que nunca leerías?
De autoayuda. A no ser que sean parodias tipo Manual de urbanidad para jovencitas de Pierre Louÿs.
¿Cuando viajas escribes?
No más o menos que cuando me desplazo en la Metrópoli Vasca.
¿Te has encontrado alguna vez en un mercadillo o librería de viejo alguno de tus libros?
Todavía no porque son de ediciones recientes. La más antigua de 2008.
¿Cómo te enfrentas a tus libros ya publicados?
Me falta distancia temporal. Pero el último publicado lo hice con bastante afán práctico y de vez en cuando miro si resolví bien lo que quería decir y si he cambiado de parecer con respecto a ese tema o esa situación.
¿Has coincidido alguna vez con alguien por la calle o en el metro, leyendo uno de tus libros?
No pero he vendido físicamente alguno de los libros cuando hacía turno en La Hormiga Atómica Liburuak. Primero te crees ruborizar por un sentimiento pequeñoburgués de desprecio hacia la moneda. Pero luego piensas que el agricultor local vende sus lechugas en el mercado y que tú estás haciendo lo mismo con tu producción.
¿Libro en papel o digital? ¿Tienes Kindle o algún tipo de lector electrónico?
No tengo aparatos. Soy suficientemente disperso ya. El límite físico me ayuda.
Hedoi Etxarte publicó en 2008 con la editorial Susa el libro de poemas Suzko Lilia. Con su compañero Alain Urrutia publicó Ihes Ederra en 2009 (Alberdania). Un año antes crearon el personaje Joanes Apaolaza y pusieron un blog y un fotolog en marcha. Le hicieron escribir en prensa (Berria y Journal du Pays Basque) y participar en foros.
En 2009 publicó en Durango con Urrutia 4 artículos ilustrados llamados Lekuz Kanpoko Interbentzio.
Desde Abril de 2010 realiza junto a Urrutia la actividad panfletaria Andreas eta Gudrun mediante cuadros y poesía en la publicación ZuZeu. Hemos traducido a Roque Dalton, Szymborska, Brecht, Wagner, Wesendonck, etc… convirtiendo sus textos a la estética más fanzine y guerrillera.
16.4.13
Las lecturas más políticas del periodista Javier Lezaola
¿Crees que la Literatura juega un papel importante a la hora de remover conciencias?
Normalmente juega un papel fundamental. Sin la literatura es muy difícil que se remuevan conciencias, aunque no toda la literatura sirve para ello. Si se trata de remover conciencias, yo creo que hay que saber elegir lo que se va a leer y utilizarlo para analizar la realidad política, económica y social.
¿Por qué crees que hay que leer?
Porque en los libros está todo o casi todo. A través de la lectura podemos conocer otros mundos –reales o imaginarios–, pero también podemos comprender mejor el nuestro e incluso incidir de alguna forma en él. Y leer también es fundamental si se aspira a escribir medianamente bien.
¿Cómo empezaste a leer libros con peso político? ¿Con qué autores te estrenaste? ¿En qué situación te encontrabas?
Empecé a leerlos en casa, siendo estudiante y unos años antes alcanzar la mayoría de edad. Leí más o menos pronto obras políticas clásicas como el ‘Libro Rojo’, de Mao, o ‘La Historia me absolverá’, de Fidel Castro, pero también unas cuantas novelas de escritores como Baroja o Gabriel García Márquez.
¿Tienes algún primer libro o autor que te conmoviera entonces especialmente? ¿En qué época de tu vida te pilló?
Me conmovió bastante ‘La madre’, de Gorki, una novela ubicada en los últimos tiempos de la Rusia zarista. También ‘Réquiem por un campesino español", situada en la Guerra del 36. Y una obra de teatro bastante cruda: ‘Las manos sucias’, de Sartre. Las leí todas en los años noventa, poco antes de llegar o recién llegado a la Universidad.
A los jóvenes que comienzan a despertar, ¿qué lecturas les recomendarías? ¿Por dónde empezar?
Les recomendaría que empezaran por lecturas sencillas, como ‘El problema español’, de Alberto Arana, o ‘Razones para la rebeldía’, de Willy Toledo, sin ir más lejos. Un buen libro, y muy pegado a la actualidad, es ‘Vidas hipotecadas’, de Ada Colau y Adrià Alemany. También me gusta el estilo fresco y directo de gente como Michael Moore.
¿Qué autores y obras te parecen imprescindibles? Autores de referencia.
Para saber dónde estamos y por qué, son muy interesantes obras como el ‘Manifiesto Comunista’, de Marx y Engels, o ‘El Estado y la Revolución’, de Lenin, y otras más actuales como ‘El miedo a la democracia’, de Chomsky, o ‘La doctrina del shock’, de Klein. Bergamín y Alfonso Sastre también son autores de referencia.
¿Podrías hacerme un breve recorrido por tu estantería de contenido político o filosófico?
Hay de todo, desde esos clásicos hasta libros relacionados con problemáticas concretas de Cantabria. Hay bastante sobre Euskadi, la URSS y Cuba, empezando por las obras completas del Che. Y mucho sobre comunicación y los mass media, de autores como Pascual Serrano, Michel Collon, Lolo Rico...
¿Qué libros tienes ahora mismo en tu mesilla de noche?
Acaban de regalarme cuatro libros de Javier Ortiz, y estoy leyendo dos de ellos. Uno es ‘Jamaica o muerte’, que recopila algunos de sus mejores ensayos, conferencias y artículos, de muchos de los cuales estoy disfrutando por segunda vez. Y el otro, ‘Así fue’, la biografía política que escribió de Xabier Arzalluz.
¿Me recomendarías tres libros?
Uno, para entender la actual crisis y sus causas: ‘La catástrofe perfecta’, de Ignacio Ramonet. Otro, sobre el intervencionismo estadounidense durante el pasado siglo XX: ‘Soberanos e intervenidos’, de Joan Garcés. Y otro, para conocer bien a los Borbones españoles: ‘Hasta la coronilla’, de Iñaki Errazkin.
Javier Lezaola ha trabajado como redactor y redactor jefe. Actualmente es colaborador de diversos medios escritos.
Twitter: @JavierLezaola
Normalmente juega un papel fundamental. Sin la literatura es muy difícil que se remuevan conciencias, aunque no toda la literatura sirve para ello. Si se trata de remover conciencias, yo creo que hay que saber elegir lo que se va a leer y utilizarlo para analizar la realidad política, económica y social.
¿Por qué crees que hay que leer?
Porque en los libros está todo o casi todo. A través de la lectura podemos conocer otros mundos –reales o imaginarios–, pero también podemos comprender mejor el nuestro e incluso incidir de alguna forma en él. Y leer también es fundamental si se aspira a escribir medianamente bien.
¿Cómo empezaste a leer libros con peso político? ¿Con qué autores te estrenaste? ¿En qué situación te encontrabas?
Empecé a leerlos en casa, siendo estudiante y unos años antes alcanzar la mayoría de edad. Leí más o menos pronto obras políticas clásicas como el ‘Libro Rojo’, de Mao, o ‘La Historia me absolverá’, de Fidel Castro, pero también unas cuantas novelas de escritores como Baroja o Gabriel García Márquez.
¿Tienes algún primer libro o autor que te conmoviera entonces especialmente? ¿En qué época de tu vida te pilló?
Me conmovió bastante ‘La madre’, de Gorki, una novela ubicada en los últimos tiempos de la Rusia zarista. También ‘Réquiem por un campesino español", situada en la Guerra del 36. Y una obra de teatro bastante cruda: ‘Las manos sucias’, de Sartre. Las leí todas en los años noventa, poco antes de llegar o recién llegado a la Universidad.
A los jóvenes que comienzan a despertar, ¿qué lecturas les recomendarías? ¿Por dónde empezar?
Les recomendaría que empezaran por lecturas sencillas, como ‘El problema español’, de Alberto Arana, o ‘Razones para la rebeldía’, de Willy Toledo, sin ir más lejos. Un buen libro, y muy pegado a la actualidad, es ‘Vidas hipotecadas’, de Ada Colau y Adrià Alemany. También me gusta el estilo fresco y directo de gente como Michael Moore.
¿Qué autores y obras te parecen imprescindibles? Autores de referencia.
Para saber dónde estamos y por qué, son muy interesantes obras como el ‘Manifiesto Comunista’, de Marx y Engels, o ‘El Estado y la Revolución’, de Lenin, y otras más actuales como ‘El miedo a la democracia’, de Chomsky, o ‘La doctrina del shock’, de Klein. Bergamín y Alfonso Sastre también son autores de referencia.
¿Podrías hacerme un breve recorrido por tu estantería de contenido político o filosófico?
Hay de todo, desde esos clásicos hasta libros relacionados con problemáticas concretas de Cantabria. Hay bastante sobre Euskadi, la URSS y Cuba, empezando por las obras completas del Che. Y mucho sobre comunicación y los mass media, de autores como Pascual Serrano, Michel Collon, Lolo Rico...
¿Qué libros tienes ahora mismo en tu mesilla de noche?
Acaban de regalarme cuatro libros de Javier Ortiz, y estoy leyendo dos de ellos. Uno es ‘Jamaica o muerte’, que recopila algunos de sus mejores ensayos, conferencias y artículos, de muchos de los cuales estoy disfrutando por segunda vez. Y el otro, ‘Así fue’, la biografía política que escribió de Xabier Arzalluz.
¿Me recomendarías tres libros?
Uno, para entender la actual crisis y sus causas: ‘La catástrofe perfecta’, de Ignacio Ramonet. Otro, sobre el intervencionismo estadounidense durante el pasado siglo XX: ‘Soberanos e intervenidos’, de Joan Garcés. Y otro, para conocer bien a los Borbones españoles: ‘Hasta la coronilla’, de Iñaki Errazkin.
Javier Lezaola ha trabajado como redactor y redactor jefe. Actualmente es colaborador de diversos medios escritos.
Twitter: @JavierLezaola
15.4.13
Entrevista al escritor irlandés John Banville
“Para nosotros los irlandeses, el inglés es un idioma extranjero”
Uno de los mejores escritores vivos en lengua inglesa, el irlandés John Banville nació en Wexford en 1945. Entre sus obras más destacadas se encuentra La carta de Newton, El Intocable y El libro de las pruebas, por el que fue candidato al Booker Prize en 1989, premio que consiguió en 2005 por El mar. Ahora nos sorprende con Antigua Luz, una novela sobre la memoria, que desborda erotismo y sensualidad.
de mí mismo al hacer esto, ya que todas mis críticas son favorables. Me dice:
muy bajas. Bueno, tengo que decir que no en España, pero en la mayoría
Banville es un hombre de gesto serio, mirada fría, pausado y observador.
Pero salpica toda la conversación con frases irónicas, anécdotas, citas de
otros escritores, y un poco de humor negro. Se pide una copa de vino blanco
mientras hace comentarios sarcásticos sobre la música de fondo que hay
puesta en el local, convirtiendo la entrevista en un cómodo y entretenido
diálogo.
Acaba de publicar en España Antigua luz, en la que la historia salta entre el
presente del narrador, el actor retirado Alex Cleeve, que ya aparecía en su
novela Eclipse, y un idílico verano de hace cincuenta años en el que tuvo un
romance con la madre de su mejor amigo. Banville captura a la perfección el
espíritu de la adolescencia, el cuerpo del adolescente deseoso de experiencias
sexuales, con la mente borrosa por el erotismo y los sentimientos encontrados.
El escritor procede de una familia humilde en la que su padre trabajaba en un
garaje y su madre cuidaba de la casa, en una Irlanda provinciana, cerrada y
muy católica.
¿Cuándo comenzó a leer?
Comencé muy pronto, ni siquiera sé a qué edad porque me recuerdo leyendo
siempre. Estaba profundamente enamorado de los libros. Hasta el punto que
cada vez que terminaba uno lloraba, literalmente, se me saltaban las lágrimas,
me sentía como si estuviera de luto, ya que el que terminaba había formado
parte de mi vida. Mis padres no eran lectores, así que conseguía los libros
en la biblioteca. Ten en cuenta que éramos muy pobres, tanto económica
como espiritualmente, puesto que entonces vivíamos bajo el yugo de la Iglesia
Católica, con lo que la biblioteca era el lugar perfecto donde refugiarte de
aquella realidad, y a la vez una ventana al mundo exterior. La lectura suponía
una escapada y a la vez un descubrimiento tras otro. Por eso creo que las
bibliotecas son una de las instituciones más importantes que hemos inventado.
¿Y a escribir? ¿A qué edad comenzó?
Creo que empecé a los doce años. Me había leído Dublineses de Joyce y me
fascinó. Me fascinó descubrir que se podía escribir sobre la vida tal y como yo
la conocía, que las historias no tenían que ser necesariamente de detectives,
sino que podían girar alrededor de la vida cotidiana. Así que me puse a escribir
terribles, horrorosas imitaciones de Dublineses. Pero lo seguí haciendo, seguí
insistiendo para mejorar, y aun sigo tratando de aprender.
En Antigua Luz plantea que la memoria no es fiable, que nuestros
recuerdos cambian con el tiempo…
Sí, yo creo que nos inventamos el pasado, que ensamblamos las piezas
para que encajen. No creo que recordemos las cosas exactamente como
sucedieron. A todos nos ha ocurrido llegar a una casa que pensábamos que
conocíamos muy, muy bien, y nos hemos encontrado con que las ventanas o
las puertas no están donde las recordábamos. No recordamos las cosas tal
como sucedieron.
Usted, que es tan minucioso con el lenguaje, ¿cree que éste también
afecta a la memoria?
Vaya… buena pregunta, la verdad es que no lo había pensado, fascinante (se
ríe). Creo que formulamos el significado del pasado sobre nuestro presente en
términos lingüísticos. Nos contamos a nosotros mismos qué pasó, cómo fue
ese pasado. Retenemos ciertas imágenes deslavazadas que nos vienen del
pasado y probablemente la tarea de unir todas esas imágenes para crear la
memoria sea una tarea lingüística. ¿Le parece suficientemente complicada mi
respuesta? (risas)
En ese mismo sentido, ¿cree que afectan las traducciones al lenguaje
original? ¿se pierde algo por el camino?
Como dijo Robert Frost, lo que se pierde en la traducción es la poesía. Si
piensas en una imagen, eso probablemente sea cierto. Lógicamente también
depende de la traducción. Por ejemplo, la novela de los años 50 sobre la clase
trabajadora Room at the top de John Braine, se tradujo al sueco como El ático,
con lo que perdió todo el sentido.
El lenguaje es lo más importante que hay para mí. Es cómo me expreso
conmigo mismo, es cómo observo la realidad. Es la razón por la que escribo,
supongo, el tratar de recrear el mundo a través del lenguaje. Con el lenguaje
creamos imágenes, pero es un proceso muy extraño. De hecho, aun sabemos
muy poco sobre el lenguaje. Quiero decir que parece sencillo pero no lo es.
Convertir una escena, una reunión, o a una persona… plasmar la realidad en
una hoja en blanco es un proceso muy, muy extraño. Nunca me acostumbraré
a él, nunca se me hará algo normal, jamás dejaré de maravillarme por ese
proceso. Jamás dejaré de sentirme maravillado por el proceso de crear frases.
Usted cuida muchísimo el estilo y el ritmo…
Para mí son lo más importante, lo más básico. El ritmo es fundamental. A
menudo leo lo que escribo en voz alta, porque, por ejemplo, en poesía tienes
unas reglas a seguir, tienes la estrofa, la rima, pero en la prosa eso no existe.
Una vez alguien le preguntó a Joyce si podría resumir El Ulises en una sola
frase y él contestó: “¿Cómo de larga la frase?” (risas). Conseguir que una frase
tenga ritmo es muy complicado y a la vez fascinante, porque yo puedo creer
que lo tiene pero, ¿cómo consigo que para el lector tenga ese mismo ritmo?
Ese es el gran desafío de la prosa. Y a mí precisamente lo que me interesa
es ese desafío, lo que ya no tengo claro es en cuántas ocasiones lo hago con
éxito. Uno mismo puede meterse en los enredos más asombrosos. En una
ocasión, Heidegger estaba dando una de sus lecturas y de pronto paró en
mitad de una frase y gritó indignado: “¡Pero si esto parece chino!”.
Al principio de Antigua Luz hay un párrafo que me recordó al comienzo de
Lolita, de Nabokov, en el que describe cómo se pronuncia el nombre de
Cecilia Grey, ¿se trata de un guiño?
Ah sí, sé a cuál te refieres, pero la verdad es que no lo había pensado. Estoy
seguro de que viene de ahí aunque haya sido algo inconsciente. Al fin y al
cabo, todo lo que uno lee deja un poso, deja un eco. Y bueno, con frecuencia
tomamos cosas de otros. T.S. Eliot dijo que los buenos escritores toman
prestado y los grandes escritores roban, así que yo robo con frecuencia (y
se ríe). Pero la gente también me roba a mí, ¿eh? Cuando leí Los anillos de
Saturno de W.G. Sebald descubrí que me había robado una frase de El libro
de las pruebas, así que lo hacemos todos, todos somos ladrones. Ladrones y
caníbales.
¿Es fácil escribir sobre sexo?
No, es extremadamente difícil. El acto es maravilloso, pero escribir sobre
ello es terrible. Si hasta lo intentó D.H. Lawrence con fatales resultados.
Siempre termina sonando, o demasiado rígido, o demasiado sentimental. A
mí me resulta imposible, porque la experiencia es tan distinta a su aspecto
exterior, que para escribir un libro erótico o pornográfico tendría que ser una
fantasía. Si te fijas, en ninguna novela pornográfica va nadie nunca al cuarto
de baño, excepto en La Historia de O. Creo que ese es un gran libro, y lo que
lo convierte en algo tan fascinante es que creo que tienes que leerlo dos veces
para darte cuenta de que la mujer, la protagonista, es la que lo controla todo.
Aunque los hombres estén abusando de ella sexualmente, maltratándola, ella
siempre tiene el control. Es un libro fascinante, me encantaría adaptarlo para el
cine.
¿Cómo se siente cuando le comparan con Nabokov?
Me siento halagado. Nabokov es un grandísimo escritor. Pero la diferencia
entre él y yo es que Nabokov no tiene sentido musical. Esto no lo digo yo, lo
dijo él mismo. Yo siempre había notado algo raro en su prosa, y cuando leí
esto pensé: “eso es”. Para mí el ritmo es fundamental y para él no lo es.
Lo que sí siento que nos une es que ninguno de los dos escribimos en
nuestro propio idioma. Él era de origen ruso, y nosotros los irlandeses no nos
sentimos… la palabra no es incómodos, nos sentimos distanciados, como si lo
observásemos desde otro ángulo, observamos el inglés desde fuera. El inglés
es un idioma extranjero para nosotros, y eso que lo hablamos desde 1840,
pero nuestra gramática es completamente distinta, y el ritmo también. Hay una
tensión por tanto entre el inglés que hablamos y el idioma que llevamos en los
genes. Y esto es algo que resulta muy productivo, porque creo que siempre es
bueno mantenerte fuera del lenguaje. Y creo que por eso hay tantos críticos
literarios ingleses que odian mis libros, porque creen que son intentos fallidos
de escribir una novela inglesa.
La literatura irlandesa cuenta con enormes figuras como Joyce, Samuel
Beckett, WB Yeats… ¿se siente presionado de alguna manera?
Por supuesto. Siempre me comparo con un habitante de la Isla de Pascua,
con esas inmensas figuras de piedra mirándome desde arriba y diciendo: “mira
lo que hemos hecho nosotros, así que a ver qué haces tú ahora”. Sí, es una
presión enorme. Es curioso pero en Irlanda tenemos, o grandes escritores o
escritores fallidos, pero no parece que tengamos nada en medio. Los ingleses
tienen literatura intermedia, tienen escritores medios, pero nosotros no, parece
que solo tenemos estas enormes figuras.
¿Cómo se protege de la presión de esas grandes figuras a la hora de
escribir?
No leyéndolos (se ríe). Cuando escribo no puedo leer a Joyce o a Beckett. Sí
puedo leer a Yeats, que es mi gran espejo. Pero es que Yeats, aunque suene
un poco extraño, no es realmente un poeta irlandés. Se fue a vivir a Londres
muy joven, descubrió que Irlanda era su material y regresó, pero es algo
sintético, lo que forma parte de su grandeza.
¿Vuelve sobre sus libros una vez están publicados?
No, jamás los vuelvo a leer. Me da vergüenza. Una vez me encontré con una
amiga por la calle y me dijo: “Qué pálido estás, ¿te encuentras bien?” Y le
contesté: “hoy se publica mi novela y me siento como si caminara desnudo
por la calle”, “pues parece que vayas enseñando hasta tus radiografías”. Me
pareció maravilloso, era exactamente como me sentía.
¿Tampoco lee las críticas de sus libros?
No. Ni aunque sean positivas. Mira, me paso tres, cuatro, hasta cinco años
escribiendo una novela, con lo que sé qué fallos tiene, conozco sus pocas
virtudes, llego a conocer tan bien mi trabajo que nadie me puede aportar nada
que yo no sepa, ni tampoco hay nadie que pueda ser más crítico que yo con mi
propio trabajo.
¿Y no puede haber nadie que le descubra algo?
Podría ser, pero no vale la pena leerse todas esas críticas para encontrar un
pequeño detalle que no supiera. Los lectores sí me descubren cosas. Cuando
hago lecturas son ellos los que realmente me dicen cosas sobre mis libros que
yo no sabía. Cuando era joven sí compraba toda la prensa y leía todo, pero
porque en aquella época había críticos que vivían de eso, eran profesionales
que se dedicaban a ello por entero. En la actualidad nadie puede sobrevivir a
base de escribir crítica literaria, así que todos los críticos hoy día se dedican
realmente a otras cosas, la mayoría de ellos a escribir, y si son escritores, te
odian por tener éxito.
Y sobre todo, si lees las críticas que te hacen, tienes que aceptar que las
positivas son igual de válidas que las negativas.
Pero usted también es escritor y crítico literario…
Pero yo hace tiempo que solo escribo críticas de libros que me gustan. Mi
mujer siempre me dice que doy una impresión absolutamente distorsionada
“la gente no se da cuenta de la cantidad de libros que odias”. Si recibo un libro
para escribir una crítica y no me gusta, lo devuelvo. Esto es porque estoy en un
momento de mi vida en el que creo que no tiene sentido desanimar a la gente
a escribir. Yo quiero animar, decirles “este libro es estupendo”. Alguna vez sí
recibo algún libro que es tan malo que creo que tengo que escribir la crítica y
decir “esto es horrible”, pero es raro que lo haga.
A Ian McEwan le hizo una crítica feroz de su novela Sábado…
Vaya, esperaba que no me sacaras ese tema (risas). ¿Ves? Eso fue un error.
Sí, le puse a parir en una crítica en el New York Review of Books y luego
escuché a alguien decir “es la mejor peor crítica que he leído nunca”. Aquello
fue terrible, no lo volvería a hacer. La razón por la que lo hice fue porque recibí
el libro mucho después de que se publicara, y leí cosas sobre él como: “el gran
libro sobre el 11 de Septiembre”, o “es el mejor retrato de la sociedad
actualidad”, y cosas así. Aquello era basura sobre el libro, pero lo que tenía
que haber aclarado es que estaba criticando a los críticos, les estaba diciendo:
“mirad, este libro es muy, muy malo, ¿de verdad vais a decir que es
maravilloso?”. Muchos no me perdonaron aquello. Y muchos de ellos se
vengaron cuando publiqué mi siguiente novela. Pero mira, por una vez sentí
que tenía que salir y hablar, decirles a todos que el emperador no llevaba traje
en esta ocasión, y que todos estaban equivocados, o que ninguno se había
atrevido a decir la verdad. No te podrías imaginar la cantidad de emails y
mensajes que recibí de gente diciéndome que estaba de acuerdo conmigo, que
tenía razón. Pero me lo decían entre bastidores, luego no se atrevieron a
admitirlo en público jamás. Eso es muy cobarde. Yo creo firmemente en la
crítica literaria como una tradición honesta y por ello trato de ser lo más
honesto que puedo. Por ello nunca escribo críticas de libros de amigos míos,
porque son amigos míos, como tampoco escribo nunca críticas de libros de mis
enemigos, porque son mis enemigos.
¿De dónde viene Benjamín Black?
Es muy sencillo. Había escrito una serie de capítulos para la televisión que
luego nunca se llegaron a rodar y odio desaprovechar material, así que lo
convertí todo en una novela. Después decidí que tenía que usar un seudónimo
como una especie de broma literaria. Él es el que me hace el trabajo cotidiano,
el que gana el dinero por mí. Y ahora que lo pienso, no lo está haciendo muy
bien, la verdad, aunque lo intenta.
¿Cuál es la diferencia entre Benjamin Black y John Banville?
Uy, son completamente distintos. Black escribe muy deprisa. Termina un libro
en tres o cuatro meses, mientras que Banville tarda años y años. La diferencia
esencial es que Benjamin Black es un artesano y Banville se cree que es un
artista, es completamente distinto.
Físicamente Benjamin Black es como Quirke, el protagonista de sus novelas.
De hecho, muchas veces los confundo, muchas veces hablo de Quirke y en
realidad me refiero a Benjamin Black, y al revés. Él es alto, increíblemente
guapo, irresistible para las mujeres… vamos, todo lo que yo no soy.
Lo creé sencillamente porque necesitaba que alguien me hiciera el trabajo,
porque con este tipo de novelas que escribo no se sobrevive, las ventas son
de los lugares sí. Además, durante 35 años he trabajado como periodista y
cuando dejé aquello necesitaba hacer otra cosa, así que creo que es mi parte
de periodista que ahora quiere escribir libros.
¿Quién va a escribir la siguiente novela, John Banville o Benjamin Black?
Benjamin Black. Va a escribir una novela de Philip Marlowe, ya sabes, de
Chandler. Y después escribiré otra como Banville. También escribo para el cine
constantemente. Me encanta, es un medio maravilloso.
¿Es muy diferente escribir para el cine?
Sí, es completamente distinto, es muy rápido. Si pudiera teclear tan rápido
lo haría en tiempo real. Es un sistema de escritura completamente distinto,
porque tienes que escribir de forma plana. Es muy interesante, cuando convertí
aquel guión para televisión en la primera novela de Benjamin Black, tuve que
cambiar absolutamente todas las frases de todos los diálogos. Porque cuando
escribes para la pantalla, escribes blanco, plano, sin énfasis, porque son los
actores los que le dan vida al diálogo. Pero cuando escribes para las páginas
de un libro, los diálogos tienen que hacer todo el trabajo por sí solos, así que
lo haces de forma distinta. Y luego, cuando comienza el rodaje, te llaman y te
dicen “perdona, pero necesitamos un par de líneas para mañana”, lo haces del
tirón y lo envías. Es excitante, es como un juego.
¿Cómo se siente más a gusto, como escritor, como guionista, como
crítico…?
La verdad es que trabajo mucho como crítico literario, muchísimo, es lo que
más satisfacciones me da, porque escribir como Banville es un tormento,
es una tortura. Ten en cuenta que una crítica la terminas, es como hacer un
mueble, que cuando está acabado, está acabado. Pero Banville siempre está
insatisfecho. Si yo escribiera un libro que me gustara ya no volvería a escribir.
Entonces este libro, por ejemplo, Antigua Luz, no está terminado…
Hay una bonita historia sobre Henry James en su lecho de muerte en la que
está escribiendo sobre una hoja de papel, y escribe y escribe, hasta que se le
cae la mano y con ella el papel al suelo.
Así que la respuesta es no. Mis libros no estarán acabados hasta que yo no
esté acabado.
Esta entrevista fue publicada en la revista 7K, el dominical del diario Gara, el domingo 11 de noviembre de 2012.
27.2.13
Vídeo: Fascinante entrevista a Bertrand Russel, 1959
Treinta minutos con el filósofo, matemático y activista antinuclear británico Bertrand Russel, de la mano del periodista de la BBC John Freeman, en 1959. Russel tenía por aquel entonces 87 años. El formato del programa, Face to Face, resulta fascinante, casi como un interrogatorio, con esa iluminación áspera y fría.
Entre otras cosas, en la entrevista habla sobre por qué no es creyente, por qué escribió su propio obituario, de su infancia, de cómo ha ido observando a lo largo de su vida la destrucción de la belleza del planeta, y de cómo el fumar le salvó literalmente la vida.
vía: dangeours minds
24.1.13
2.1.13
Las lecturas políticas de Iñaki Errazkin
¿Crees que la Literatura juega un papel importante a la hora de remover conciencias?
Creo que sí, que la Literatura juega un importantísimo papel a la hora de remover conciencias, pero, como diría Pero Grullo, sólo lo consigue con la gente que lee, que, desgraciadamente, escasea como los mirlos blancos.
¿Por qué crees que hay que leer?
Porque la vida es muy corta y es la manera más fácil de aprender, de viajar, de vivir experiencias ajenas que, de otra forma, no podríamos adquirir ni en diez reencarnaciones.
¿Cómo empezaste a leer libros con peso político? ¿Con qué autores te estrenaste? ¿En qué situación te encontrabas?
Más allá del poso que me había dejado lo que había leído de Charles Dickens, yo fui consciente de la existencia de la lucha de clases en el internado, con 14 ó 15 años. En aquellos tiempos, la enseñanza pública estaba controlada por la Falange, y mis padres decidieron que era mejor que me fuese de Bilbao para estudiar el bachillerato con los jesuitas de Logroño. Tengo que explicar aquí que esa orden estaba dividida entonces en dos corrientes ideológicas: una franquista que se movía en torno a la editorial Mensajero, y otra progresista. Yo tuve la inmensa fortuna de caer con jesuitas sinceramente progresistas, próximos a las tesis de la Teología de la Liberación y muy influidos por la situación en el Viet Nam y en América Latina; ellos me recomendaron algunos libros que me ayudaron a comprender. Si tengo que dar títulos, creo que lo más importante que leí fue una traducción hecha por un jesuita del claustro de “El erizo y la zorra”, de Isaiah Berlín, que me ayudó a profundizar en el concepto de libertad y a entender la diferencia entre libertad positiva y libertad negativa, algo fundamental para andar por la vida.
¿Tienes algún primer libro o autor que te conmoviera entonces especialmente?
Sin duda, el ya citado “El erizo y la zorra”, del que, por cierto, hay una reciente edición de Península.
A los jóvenes que comienzan a despertar, ¿qué lecturas les recomendarías? ¿Por dónde empezar?
Como cada cual habla de la feria según le fue en ella, voy a recomendar como primera lectura la autora preferida de mi infancia, Richmal Crompton, y el entrañable personaje de su invención, protagonista de cientos de relatos que leí otras tantas veces: Guillermo Brown, un niño de la pequeña burguesía rural inglesa, que era anarquista sin saberlo. Llegué a tener la colección completa que editó Molino, y aún conservo algunos de aquellos libros.
¿Qué autores y obras te parecen imprescindibles? Autores de referencia.
Vamos por géneros literarios. De teatro, Bertolt Brecht y Alfonso Sastre; de poesía, Miguel Hernández, Gabriel Celaya, Mario Benedetti, Leopoldo María Panero y Roque Dalton; de ensayo, Karl Marx, Jean-Paul Sartre, Michel Foucault y Lenin; y de narrativa, Eduardo Mendoza, José Saramago y Eduardo Galeano. No sé si son imprescindibles, pero sí son mis autores preferidos y todas sus obras me parecen interesantes.
¿Podrías hacerme un breve recorrido por tu estantería de contenido político o filosófico? (Países, temática…)
Con tanta mudanza, mi biblioteca ha encogido, pero aún así debo de tener siete u ocho mil libros, por lo que hay en ella un poco de todo.
¿Qué libros tienes ahora mismo en tu mesilla de noche?
Tengo ahora mismo El catolicismo explicado a las ovejas, de Juan Eslava Galán, que estoy releyendo; espero tener pronto Mi vida perra, de una tal Almudena Montero, que quizá te suene; y siempre, El arte de la guerra, de Sun Tzu.
¿Me recomendarías tres libros?
Además de los citados a lo largo de la entrevista, Vigilar y castigar, de Michel Foucault; Spinoza subversivo, de Toni Negri y las Cartas filosóficas, de Voltaire.
Iñaki Errazkin es escritor, periodista, político y editor. Ha trabajado en numerosos medios de comunicación a lo largo de su carrera, y es colaborador habitual de rebelion.org insurgente.org y Gara. Puedes seguirle en su perfil de Twitter: @Errazkin
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