Breve introducción absolutamente prescindible:
Pues aquí estoy, desempolvando el blog, volviendo a los orígenes y acordándome del primero que abrí, amqs, con el que me acostumbré a escribir un relato corto al día, y del que ya quedan muy pocas pistas en internet pero que terminó convirtiéndose en libro. Si habrá pasado el tiempo, que me lo publicó una editorial entonces muy grande, que ha sido absorbida por otra que lo es aun más. La portada y el subtítulo fue cosa de los editores, el libro es mucho mejor que eso, pero me quisieron vender como el diario de Bridget Jones y así quedó la cosa. Supongo que por eso elegí yo la portada de mi segunda novela. Y de aquello supongo que nació muchos años después Lady Distopía. De la necesidad de escribir cada día un párrafo en el que reírme un poco de mí y de todo lo demás, ponerme de buen humor y tirar palante. Y bueno, ya, hasta aquí esta breve visita al pasado, que me estoy aburriendo.
Al grano:Estoy opositando, que en lenguaje vulgar significa «tengo unos santos ovarios tan inmensos que he decidido pararlo todo y con 54 años ponerme a estudiar para un examen que no sé si tengo posibilidades de aprobar, pero es que no puedo seguir viviendo como lo estaba haciendo hasta ahora». Bueno, hasta ahora no, hasta hace 7 meses, que es cuando tomé la decisión, me apunté a una academia, y empecé a estudiar a diario. Ahora vivo rodeada de apuntes, carpetas, cuadernos, bolis y rotuladores de colores, nervios, ansiedad y mucho miedo, que me quito de un plumazo recordándome a cada momento que soy una privilegiada que se lo puede permitir, gracias a una inesperada herencia de un tío rico (en serio, me ha pasado), mientras me adentro en los confines del parque que hay en frente de mi casa y me siento a observar a carboneros, petirrojos, y pavos reales, que me tienen preocupadísima, porque han puesto una terraza en ese parque que antes era bastante desconocido y muy poco visitado, con lo que ahora han cambiado su dieta habitual, que no sé en qué consistía, por las patatas fritas que les ponen a los turistas de aperitivo con la cerveza. Antes caminabas entre árboles por solitarios senderos de arena y te los encontrabas detrás de los arbustos pensando en sus cosas, mientras que ahora, cuando se acercan las 10,30 de la mañana, que es cuando abren, los ves desfilando hacia la barra del bar de la terraza, a esperar a que los camareros coloquen las sillas y aquello empiece a llenarse de patatas, guiris, selfies con ellos posando al fondo y alegría.
Me preocupa la dieta de los pavos reales, la guerra, la otra guerra, la otra también, el loco yanqui, el futuro y su posible exterminio, que suban los precios (más todavía) y nos miramos todos de hambre, que ya no hay mercerías en los barrios, el capitalismo devorándolo todo y la destrucción del medio ambiente. En resumen: el capitalismo devorándolo todo.
Recomendaciones y no tanto, o más bien nada:Jamás pensé que fuera a ver una película en la que Juliette Lewis se convierte en silla, y mucho menos que me fuera a gustar:
Clasificación: Anonadada
Cepillar al gato es un libro de, creo, trece relatos sobre trece mujeres mayores, muy mayores, viejas, ancianas, y sobre cómo la vida les pasa por encima sin contar con ellas. Los hijos deciden por ellas, su deseo sexual es repudiado y tachado con asco y mucha vergüenza ajena, y su capacidad de decisión ha quedado más obsoleta que el tapete bordado que sujeta una lámpara desvencijada en una residencia de ancianos. Edadismo, que vaya palabra más fea para una reivindicación tan necesaria, se merece algo mejor, pero a mí nome se me ocurre tampoco. Cuanto más avanzaba, más me gustaban los relatos.
También podéis recomendar resto a vuestra gente si es que os ha gustado, y luego está la posibilidad de invitarme a un café aquí, que he heredado pero no tanto.
¡Hasta el domingo que viene!
Besos y cuidaos mucho,
Almu















