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correo


Me levanto. Me visto. Saco al perro. Vuelvo. Por la rendija del buzón, descubro que tengo correo y meto los dedos ya que no tengo la llave. Abro una carta en la que me remiten una tarjeta de cliente color rosa tan pálido que resulta enfermizo, de una perfumería a la que no recuerdo haber ido nunca. Leo la carta:
Estimada Señora: París, 12 de Octubre de 2005
Tenemos el placer de adjuntarle su Tarjeta Felicidad definitiva (Suena a algún tipo de operación tormenta del desierto, pero se refiere a mí. Por lo visto, voy a ser feliz para siempre desde este momento. No creo que pueda soportarlo, así, sin avisar). ¡Esperamos que la considere como nuestra primera prueba de amor! (y encima me aman. Sin consultarme primero).
Para que le enviemos nuestro primer Cheque Felicidad lo antes posible (ah, que se trata de dinero...), nuestra segunda prueba de amor (que no quiero que me amen, mierda) ha sido regalarle 50 puntos el día en que solicitó nuestra tarjeta. (¿¿¿yo???)
Como sabe, por cada 100 puntos que acumule, recibirá en su domicilio un Cheque Felicidad de 7,50 euros (menuda felicidad miserable, empezamos a pisar el suelo), válido en cualquiera de nuestras perfumerías, tanto de España como en el extranjero.
Recuerde presentar su tarjeta siempre que nos visite y obtendrá 2 puntos por cada 3 euros de compra para seguir disfrutando de todos nuestros beneficios y ventajas.
En nuestras perfumerías no olvidamos los momentos importantes: ¡Su cumpleaños! (vaya, pues sí que va a ser amor) Durante tres días: la víspera, el día, y el día siguiente de su aniversario, tendrá doble puntuación en todas sus compras.
¡Hasta pronto!
Tiro la carta a la basura y, mientras busco la cartera para guardar mi nueva tarjeta de Felicidad Definitiva, descubro que en la carta se ha debido de producir un grave error, ya que no es una tarjeta de “Felicidad definitiva”, sino de “Fidelidad definitiva”. Sí yo soy fiel, ellos prometen pruebas de amor como recordar mi cumpleaños o darme 7 euros. Ahora ya lo entiendo todo. Pues, querida perfumería, te seré sincera: no puedo prometerte fidelidad porque aún te conozco poco, pero te agradezco que lo de la “felicidad definitiva” haya sido sólo un error y me hayas quitado ese peso de encima.
No tengo ganas de desayunar nada. Me siento. Me bebo el café. Agua. Leo: MONDARIZ AGUA MINERAL NATURAL
MINEROMEDICINAL mineralización débil. Indicada para la preparación de alimentos infantiles. Conservar en lugar limpio, fresco, seco y preservado de olores agresivos. Proteger de la luz solar.

26 Octubre 2005

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