11.3.10

escaleras abajo

Llevo bajando estas escaleras ni se sabe. Cada vez son más empinadas y el hueco se va haciendo más oscuro. Empiezo a notar humedad. Huele a cerrado, a cal mojada, y sigo bajando. Antes oía los sonidos del exterior. Ahora ya sólo el eco de mis propios pasos. Ya no veo nada. Pero sigo bajando. Bajando. Hace frío. Mucho frío. El pelo que me roza por la cara cada vez está más húmedo. Me quito el abrigo y lo dejo en el camino. Pesa, y no sé cuánto me queda para llegar al final. Me empieza a asustar el sonido de mis propios pasos. Noto el vaho que sale de mi respiración, es lo único que me calienta la cara. Sé que no seré capaz de subir todo lo que estoy bajando. Pero me da igual. La falta de fuerzas me hace sentirme cada vez más ligera. Y también más torpe. Tengo frío y me duelen las rodillas. Los tobillos. La humedad fría huele a óxido, a vacío, a oscuridad. Y aún siento que no estoy llegando. Sigo bajando. Tengo los ojos tan abiertos que me duelen del gesto. Pero no veo nada. Ahora los escalones son más altos. Rozo las paredes con mis manos para poder bajar. Rezuman de, espero que sea agua. No quiero pensar. Tengo miedo, y prisa por llegar.

28 Noviembre 2002

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