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esperando los títulos de crédito

Camino por irregulares adoquines con mi sombrero de bombín y mi bastón, mientras silbo alegremente en una noche londinense nublada e iluminada por farolas de gas. La calle está desierta y un murciélago bailotea entre la luz y la cabeza de alguna prostituta, decorada con su hermoso sombrero de plumas que cubre su cabello rojo y éste cae sobre un chal. Las hojas secas de los árboles giran por el suelo y yo las pateo alegremente, recordando el camino hacia el río, en esta ciudad en blanco y negro, donde sólo las mujeres tienen color.
Mi papel está establecido, aunque nadie me ha informado si seré la estrofa de un tema de algún disco, la escena de una peli, o la introducción a una historia que alguien aún no escribió. Por eso sigo caminando alegremente, esperando que algún día encuentre un THE END que de paso a unos créditos donde por fin leeré quién soy yo.

12 Febrero 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

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¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list