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Historia real

En la plaza de Oriente, cada tarde, un hombre se sienta durante horas cerca de un portal. Le veo a diario desde que vivo en esta casa y siempre me pregunto por qué está ahí. Es un hombre calvo, con gafas, siempre vestido de negro, siempre con la misma postura, parece un cura, parece triste, o infeliz. Pasa horas y horas mirando al infinito, mientras el tiempo pasa, sin rozarle, sin que nada le moleste. Parece que espera a alguien, o que algo invisible le sujeta a quedarse inmóvil sobre un banco de piedra, frío e incómo, llueva o haga calor. Pero ese alguien nunca llega, y cada día me pregunto por qué está ahí. A lo mejor pasó algo en ese sitio, a lo mejor sencillamente le gusta estar ahí. Creo que yo no tengo nada que tenga tanto sentido, o que no lo tenga, como lo que ese desconocido tiene. Pero no quiero que sufra, que sea infeliz.

7 Mayo 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

Qué es la dispersión. Quién la inventó. Quiénes la mantienen. Dónde quedan los DDHH.

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¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list