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Un sábado

Recuerdo un día que fui al colegio un sábado. Era invierno, y yo me había despertado sola en casa, y de pronto me di cuenta de que se me había olvidado ir al colegio. Así que me vestí a toda prisa y cogí un taxi. Recuerdo cuando llegué la sensación tan rara que daba aquello. Era invierno y allí, a las afueras de ciudad, había nevado. La tierra seca y cubierta por la nieve, el colegio vacío, el eco de mis pasos... de pronto vi salir de allí al taxista montaña arriba y pensé “joder, qué miedo”. Recuerdo mirar el reloj y pensar “ah, todo va bien, sólo he llegado antes de tiempo”. Pero no. Era sábado, allí no iba a haber nadie. Y comprendí que tenía que caminar por el monte hasta la autopista, y allí encontrar una parada de autobús. Sola y rodeada de frío y de nieve. Y pensé “puto sábado”. “Puta autopista. Y puto colegio”. Tardé mucho tiempo en volver. Y cuando llegué a casa nadie de se había dado cuenta de que yo no estaba. Y no me atreví nunca a contar que esa mañana había ido al colegio. Y que tuve que andar horas hasta regresar.

16 Abril 2003

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