24.4.13

la vieja caja de zapatos


He encontrado una vieja caja de zapatos con los restos de mi infancia. Al abrirla, mis recuerdos de niña de coletas jugando a polis y cacos se han dado de bruces contra el suelo. Lo que quedaba eran juguetes robados a mis hermanos, ya destrozados. Muñecas decapitadas, sin ojos o con las trenzas cortadas, y papeles con diabólicos dibujos de pájaros muertos, personas deformes y basureros. También está el recordatorio de mi primera comunión, los dientes que el ratoncito Pérez no quiso, y un reloj con el cristal partido y las agujas clavadas en un trozo sucio de algodón. Cuando he cerrado la caja, con la cabeza apagada por el cambio de rumbo de mis recuerdos, se me ha acercado una niña pequeña queriendo quedársela. Se la he entregado y al abrirla ha puesto cara de sorpresa, de asco, de pudor. De niña mayor. Me la ha devuelto y ahora la que quiere volver a jugar soy yo.

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