11.3.10

maleta

He acompañado a un amigo al aeropuerto, y tras despedirle, un hombre me ha metido en su maleta bien doblada, y me ha facturado. Después de una larga siesta, me he despertado en el armario de un hotel. He salido a intentar averiguar dónde estaba, pero el hombre me ha visto, me ha echado sobre sus hombros, y nos hemos ido a tomar un café. He estado un rato tumbada en la silla de al lado, hasta que le he visto desaparecer. Un camarero me ha cogido, me ha llevado a la barra y allí me he distraído haciendo cócteles que no me atrevo a beber. Al cabo de un rato todo el bar estaba borracho, y una camarera me ha entregado a otro hombre que me ha dejado en objetos perdidos, donde he tomado el mando y ahora organizo fiestas clandestinas en almacenes sin dueño que duran hasta el amanecer.

17 Marzo 2003

No hay comentarios:

Entrada destacada

Las plantas de mi tía Carmen