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Recuerdo un día, cuando era pequeña, que estaba tan aburrida en casa que pensé "pues nada, me siento y escribo un libro". Me senté delante de la mesa, con mi lápiz y unos folios y comenzé a escribir. Aún recuerdo la historia. Era una mezcla incomprensible de todos los dibujos animados y los libros que había leído. La protagonista era una niña rubia que bajaba escaleras eternas y se iba encontrando con ratones, dragones, brujas, bichos con monstruosas mandíbulas, cruzaba túneles, saltaba de planeta en planeta, caía por toboganes y luchaba contra arañas asesinas y serpientes venenosas. Lo dejé porque no se me ocurría ningún final. Entonces me levanté a enseñárselo a mi madre, que estaba muy liada con otra cosa, y me dijo "es mejor que escribas sobre las cosas que conoces". Volví a mi cuarto, me senté frente a un nuevo folio en blanco, y a veces creo que todavía sigo allí.

5 Junio 2003

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La dispersión. Hasta cuándo

Esas madres planchando ropa de cama para que su preso pueda oler a casa.

Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

Esos kilómetros insoportables e injustos que tienen que soportar madres, padres, hijos y abuelos, porque su familiar está a cientos y cientos de kilómetros de su casa.

Esas ausencias. Esos silencios. Esos presos enfermos que no reciben la asistencia médica que necesitan porque el Estado español y el sistema penitenciario se ensaña con ellos.

Este finde a ver a mi hermano a 700 km y el que viene a mi amigo a 1000km. Qué economía sostiene eso.

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¿Cuánto duran 45 minutos?

¿Te atreves a llorar cuando le ves?

¿Ven la luna llena desde esa cárcel?

¿Cuál e…

A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list