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La historia de Amelia


Hay una mujer gallega, que duerme cada noche en el parque, y por las mañanas se sienta siempre conmigo a charlar. Tiene el pelo blanco, suele llevar dos coletas, y parece una niña pequeña con ropa demasiado grande y un cuerpo demasiado viejo para su edad. Casi siempre la conversación es la misma, me pregunta si me gusta cómo tiene hoy el pelo, y después suele repetir casi todo lo que digo yo. Le da agua a mi perra y se ríe a carcajadas cuando el animal echa a correr detrás de la pelota. A veces cree ver que viene alguien a quitarle sus bolsas, entonces se levanta corriendo a esconderlas dentro de un arbusto, mientras yo busco con la mirada a un posible ladrón de bolsas que nunca está.


Amelia vive en el parque desde hace un año y medio. Duerme aquí, y cada mañana barre las hojas que caen de los árboles, lava su ropa, y la coloca sobre el boj a secar. Esta mañana me contó que estuvo trabajando de interna durante 22 años, en casa de una señora que vivía en la Moraleja, pero la mujer murió y desde entonces está en la calle. 


Una asistente social viene una vez cada tres meses para contarle cómo van los trámites de los papeles que tiene que cumplimentar, para poder cobrar la pensión en Coruña, que es donde tiene a su familia y donde dispondría de un techo bajo el que vivir. La cosa se complica porque Amelia tiene un problema de corazón, y sufre infartos debido a que tiene este órgano demasiado grande y la caja torácica demasiado pequeña. Le llevan el caso en la Fundación Jiménez Díaz, y no consigue trasladar su historial a Galicia. 



Siempre va rodeada de un grupo de tres o cuatro hombres, que la protegen por las noches, pero a ella no le gusta demasiado su compañía porque dice que sólo viven por y para el alcohol. "Lo que pasa es que sigo con ellos porque me da miedo dormir sola por las noches, pero no son buena gente, no son la mejor compañía".


Amelia me cuenta que consigue el Sintrom a través de una chica fotógrafa que viene por las mañanas a pasear a su perro, ya que a ella no le dan la receta, y no me queda muy clara la razón. Así que, cuando se le acaba la medicina, va al estudio de esta chica, y ella se la consigue. 


Mientras tanto divaga sobre el tipo de trabajos que podría desempeñar (cuidar niños, pasear ancianos...) hasta que cumpla los 65, ya que sólo le quedan 4 años, y se pueda jubilar. 

Comentarios

rossi ha dicho que…
muy buen articulo aunque la verdad cada vez me sorprende menos esta sociedad esque esto no se deveria consentir que por culpa del estado por asin decirlo que contratan asistentes sociales para que para que ayude alas personas en cuanto en 1 para alaten no?
felicidades por el articulo
almu ha dicho que…
Muchas gracias, Rossi
Anónimo ha dicho que…
Rossi, por favor, lee más si puedes, es importante. Gracias
XANTY ha dicho que…
una pena, que la burocracia se aprovecha de la ignorancia

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