21.6.15

Diario

Hoy me he encontrado con un amigo multimillonario que me tira los tejos desde que tengo catorce años, pero es que no me pone nada. Y eso que me resolvería muchos problemas y me conseguiría otros nuevos.  Pero me resulta imposible. Una vez le hice una paja en casa de sus padres cuando yo era una adolescente. Fue de las primeras que hice. Estuvo bien, porque siempre es halagador que un tío mayor se lo pase bien tan rápido con un pequeño esfuerzo de tu mano. Todavía no sabía que hacerle una paja a alguien también te podía gustar a ti, así que no le di muchas más vueltas al tema. Fue más bien parte de mi propio proceso de experimentación con el sexo ajeno. El caso es que me ha gustado reencontrarme con él. Le va de la hostia, pertenece a un planeta que me resulta lejanísimo, pero es tan suave, tan culto y tan educado, que el viaje interplanetario se convierte en una especie de visita cultural, como en el colegio cuando éramos pequeños y nos llevaban de museos.

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