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Un río

En la ciudad donde yo vivo hay un río al que le gusta jugar. Cuando encuentra un visitante que camina a su paso el río le acompaña y le cuentas historias que le hacen reir y soñar. Pero el caminante tiene que seguirle al mismo ritmo, saltando charcos, subiendo montañas, evitando piedras y sin resbalar. Así los dos saltan, caen, se salpican, mientras las historias avanzan y el caminante y el río juegan, y el día cae, y se acercan al mar. Entonces la historia termina, para comenzar una nueva, cada uno por su lado, y el caminante se despide moviendo el pañuelo, y el río dice adios y se mezcla con el mar.

11 Marzo 2003

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Esos críos que se saben los bares de carretera en 1000 kms como la palma de su mano.

Esos cacheos insoportables y gratuitos a ancianos. Esas cabinas sucias cuando las demás están relucientes.

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A pelo

Siento un terrible desprecio por aquellos que se aferran a las frases hechas para rellenar espacios de silencio necesarios. El tiempo lo cura todo. No estás solo. Mañana será otro día. Ante todo mucha calma. Pues despierta y calla porque el tiempo no cura nada. Tu gente muere, las heridas duelen, la realidad te pudre y tú envejeces más mal que bien, igual que todos. Con el tiempo solo aprenderás a convivir con tus ausencias y tus miserias, pero no esperes que los días se conviertan en vendas o tiritas. O te ayudas tú, o te hundes. Agárrate fuerte mientras te follan a pelo. Porque sí. Porque estás solo. Sobre ti solo está el cielo. Despierta. Abre los ojos. Y si no tienes nada que decir, cállate.

Michelangelo’s handwritten 16th-Century grocery list